La crisis global llegó a México. Pese a discursos de Felipe Calderón y de Agustín Carstens, el impacto es mayor, en especial en el tipo de cambio.
Analistas mantenían su escepticismo sobre el blindaje mexicano, como enfatizaban autoridades financieras, por la estrecha vinculación de México con Estados Unidos en
comercio (80% de nuestras exportaciones van al vecino y éstas bajaron su crecimiento
anual de 24% a 5% desde abril) y en flujo de trabajadores al norte (son la segunda fuente de
ingresos para el país y cuyas remesas bajaron 12% respecto a diciembre de 2007).
El deterioro se notó en la caída del peso: en los últimos 75 días se depreció 27% y la Bolsa de Valores sufrió una pérdida de 16% en ese lapso y de 31% respecto a su máximo del 21 de abril.
Según el Banco de México, bonos mexicanos en manos de extranjeros bajaron en las últimas dos semanas en 3 mil 465 millones de dólares.
Analistas estiman que el crecimiento sea negativo o cero en la segunda mitad de este año en EU y una recesión prolongada allá llevaría a México a un crecimiento menor de