El director para América Latina yel Caribe de la FAO, José Graziano da Silva, valoró hoy aquí la posición de México en la región en la lucha contra el hambre y reconoció la estrategia de ese país para erradicar el flagelo.
En declaraciones, en la capital chilena en el marco del Día Mundial de la Alimentación, Graziano dijo que "el gobierno mexicano ha reforzado las acciones en pro de la seguridad alimentaria apoyando a los pequeños productores y la valorización de productos locales".
El funcionario de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció la estrategia mexicana de "proteger los sectores más vulnerables a través de programas comoes el Oportunidades, de transferencia condicionada de ingresos".
Oportunidades es un plan federal para el desarrollo humano de lapoblación en pobreza extrema en México, el cual brinda apoyos eneducación, salud, nutrición e ingreso con la condición de que losbeneficiarios envíen a sus hijos a la escuela y acudan al médico.
Graziano aseveró por otra parte que "las perspectivas deproducción de cereales para México en 2008 son positivas, debiendollegar a los 34.7 millones de toneladas, por encima de la cosecharecord de 2007 estimada en 34.3 millones de toneladas".
El representante de la FAO destacó que "eso es importante porqueMéxico y los países de la América Central están entre los afectadospor el desvío de la cosecha de maíz de Estados Unidos a la producciónde bioetanol".
Indicó que el gobierno de México en particular ha asumido condeterminación las tareas para erradicar el hambre y mejorar lasituación de los sectores más vulnerables de su población.
Ello se hace, indicó Graciano, a través de políticas socialesque garanticen el acceso a los alimentos, estímulo a la producción delos mismos y fortalecimiento de la agricultura familiar, junto aprogramas de educación alimentaria.
El ejemplo de los programas de transferencia condicionada deMéxico ha servido para que otros países también desarrollen esainiciativa como un instrumento eficaz para combatir el hambre ygarantizar la alimentación de los sectores más vulnerables, aseveró.
El director regional de la FAO planteó la necesidad de pasar delas medidas paliativas a políticas de mediano y largo plazo enfocadasa asegurar impactos más sostenibles y duraderos para erradicar elhambre en Latinoamérica y el Caribe.
Graziano citó las políticas de asistencia alimentaria y red deprotección social, el fomento a la producción de alimentos de lapequeña agricultura, el aumento de la inversión agrícola, así comolas políticas comerciales.
Un informe de la FAO divulgado en la capital chilena precisó queun total de 51 millones de latinoamericanos y caribeños estándesnutridos, cifra que representa un retroceso en los avanceslogrados entre 1990 y 2005.Este aumento de desnutridos fue registrado en los últimos dosaños como consecuencia del aumento en los precios de los alimentos dela canasta básica de los latinoamericanos.
cgb