Programas sociales como Oportunidades, Abasto de Leche de Liconsa y Apoyo Alimentario de Diconsa permitieron reducciones en la prevalencia de anemia y en desnutrición, así como mejoras en el nivel de ingesta diaria de nutrientes, señaló el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, el Coneval expuso en un comunicado la necesidad de llevar a cabo acciones para apoyar a las familias en pobreza, a fin de reducir lo más posible el impacto final.
Ante ello, indicó que el Programa Oportunidades ha contribuido a la reducción de la prevalencia de anemia, incremento de la estatura y peso de niños en edades tempranas y mejoramiento de la dieta de los hogares a través de aumento del consumo de alimentos de origen animal y el complemento alimenticio de los menores de dos años.
Sin embargo, agregó, que de acuerdo con la evaluación externa realizada por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey en 2007 uno de los retos que enfrenta el programa es el relacionado con la calidad de los servicios de educación y salud.
La evaluación realizada por Beta Korosi Consultoría al Programa de Abasto Social de Leche demostró la contribución del consumo de la leche fortificada Liconsa a la reducción de la desnutrición; asimismo, su precio de venta impacta positivamente en el ahorro de las familias beneficiarias.
Expuso que los retos que enfrenta son contar con una planeación estratégica en mediano y largo plazo orientada a ampliar su cobertura en función de los objetivos y prioridades de la política social en materia de nutrición y pobreza, en especial atender a localidades y municipios con altos grados de desnutrición.
A su vez, el Programa de Apoyo Alimentario ha permitido que los integrantes de las familias beneficiarias mejoren su nivel de ingesta diaria de nutrientes, pues el apoyo en especie se compone de alimentos cuya principal característica es alto aporte nutritivo.
De acuerdo con la evaluación del Centro de Estudios para un Proyecto Nacional Alternativo a dicho programa, los retos que enfrenta en relación con su cobertura y focalización son que requiere un método para cuantificar las poblaciones potencial y objetivo, así como una estrategia de cobertura en corto, mediano y largo plazo.
En México 13.8 por ciento de la población se encontraba en pobreza alimentaria en 2006, es decir, no contaba con ingresos suficientes para obtener una canasta básica alimentaria aún si hiciera uso de todo su ingreso.
Mientras que la desnutrición infantil nacional ese año, medida por la prevalencia de bajo peso y talla de menores de cinco años, registraba niveles de cinco y 12.5 por ciento respectivamente, tendencia que disminuyó desde 1988.
Sin embargo, los niveles de desnutrición son aún elevados para la población indígena, ya que la prevalencia de baja talla de menores de cinco años en este segmento fue de 33.2 por ciento en 2006, respecto a 48.1 por ciento en 1988.
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