El alto costo de las consultas médicas y de las medicinas ha generado en los barrios tradicionales de esta ciudad un movimiento sanitario que está en manos de las madres de familia.
El movimiento no tiene un nombre, pero sí un propósito y un concepto social claro: llevar la salud a las familias pobres con base en soluciones médicas tradicionales de bajo costo.
"Fue la necesidad la que nos llevó a aprender herbolaria y farmacéutica básica" , afirmó Angeles Real Pozo, bióloga retirada y madre de familia, quien encabeza el grupo Flor de Corazón, integrado por diez amas de casa metidas a médicas.
Un curso de farmacéutica básica impartido en el centro cultural La Albarrada, unido a la necesidad de reducir gastos médicos, detonó el movimiento, a raíz de que varias de las madres de familia coincidieron en él.
En ese curso-taller aprendieron a preparar pomadas, ungüentos, jarabes, aceites, jabones, cremas, tinturas, repelentes, extractos, shampoos y toda suerte de medicamentos elaborados con hierbas, frutas y otras plantas.
Una vez que cada una probó por su cuenta que esos preparados resolvían sus problemas de salud, limpieza y cosmetología, decidieron organizarse por barrios y presentarse unidas en ferias, mercados y plazas públicas.
Eso comenzó en 2002 y ahora, a sólo un lustro de distancia, los distintos grupos de "médicas familiares" -Artemisa, Siempre viva y Las Cruces, entre otros- elaboran más de 200 productos farmacéuticos y de cosmetología con base en herbolaria tradicional.
Las medicinas atacan las enfermedades más frecuentes y riesgosas en la región -diabetes, hígado, corazón, estómago, garganta, piel, etcétera- y sus cosméticos satisfacen las necesidades más urgentes para el aseo y el adorno personal.
"Ha sido una experiencia extraordinaria porque hace seis años que yo, mis hijos y mi marido no vamos al médico, ni compramos ninguna medicina de patente" , aclaró Cecilia Moreno, del grupo Siempre viva.
"Además de ahorrarnos esos gastos onerosos -dijo por su parte doña María Elena Díaz Sánchez, lideresa de Flor de Corazón-, el conocimiento que ahora tenemos de las plantas, nos ha obligado a andar con mayor cuidado en los caminos" .
-Por qué?, se le preguntó.
"Porque ahora en todos lados, aun en las calles y las plazas, vemos a nuestras amigas las plantas diciéndonos para qué sirven y qué pueden curarnos del cuerpo y el alma" , contestó María Elena.
Son alrededor de 15 los barrios de San Cristóbal de las Casas involucrados en el movimiento de la "salud para la familia" , entre ellos el de la Merced, María Auxiliadora, Guadalupe, San Diego, San Antonio, Prudencio Moscoso y Tlaxcala.
Las plantas más usadas en su farmacopea son alrededor de 100, entre las que resaltan el gordolobo, saúco, buganvilla, rosa de castilla, eucalipto, canela, fresno, ciprés, ocote, ruda, chilchagua, sangre de dragón, min, nogal y sábila.
"Sabemos que nos falta mucho por conocer y aprender, pero ahora sabemos el camino y nuestra meta es llegar a ser médicas tradicionales, tan buenas como los fueron nuestras ancestros" , dijo Angeles Real Pozo.
Varios de estos grupos, incipientemente reunidos en una cooperativa regional, exponen sus productos en el atrio del Templo de la Merced dentro del marco del VII Festival Internacional Cervantino Barroco de San Cristóbal de las Casas, organizado por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas.
cgb