La Autoridad Nacional Palestina (ANP) desplegará en los próximos días a unos 700 agentes de policía en la ciudad de Hebrón, uno de los principales focos del conflicto palestino-israelí y lugar de constantes enfrentamientos entre radicales.
Situada a unos 40 kilómetros al sur de Jerusalén, Hebrón es la segunda ciudad sagrada en la zona para musulmanes y judíos, tan disputada casi como Jerusalén por ser el lugar de sepultura de los patriarcas bíblicos Abraham, Isaac y Jacob.
Según las escrituras sagradas, de los dos hijos de Abraham, Esaú e Isaac, parten los pueblos árabe y judío respectivamente.
La decisión de introducir un batallón palestino fue tomada en negociaciones entre los dos gobiernos y por presión de Estados Unidos, como forma de ir devolviendo la jurisdicción sobre los centros urbanos de Cisjordania a la ANP, es decir restaurar la situación antes del estallido de la Intifada de Al-Aksa el 28 de septiembre de 2000.
Fuentes de la seguridad israelí confirmaron que el proceso se encuentra en una etapa avanzada y "a punto de acuerdo", pero que si bien se espera para el viernes la entrada de los policías palestinos ésta podría quedar retrasada por el período de fiestas en Israel.
La entrada de las tropas palestinas -se trata de un cuerpo policial paramilitar- coincide con la fiesta de los Tabernáculos en Israel, cuando miles de judíos acuden a Hebrón en peregrinaje y para solidarizarse con los colonos.
Los 700 agentes pertenecen a un proyecto conjunto estadounidense y palestino para ir recapacitando a la policía de la ANP en sus funciones, después de ocho años en los que tuvieron prohibido salir armados y patrullar.
En el último año y medio de contactos y negociaciones de paz, la ANP ha ido devolviendo sus fuerzas a algunas ciudades de Cisjordania, como Nablus y Jenín, aunque el caso de Hebrón es especial porque se trata de la única donde hay también residentes judíos.
Unos 500 colonos se encuentran en el corazón de la ciudad protegidos por el triple de fuerzas militares israelíes y en medio de un mar de palestinos que componen la principal población de Hebrón: unos 100 mil.
Desde siempre Hebrón ha sido lugar de matanzas y enfrentamientos armados, lo que la convierte, junto con Jerusalén, en un auténtico polvorín, en particular porque allí viven núcleos muy radicales de colonización judía y grupos islámicos.
La fuerza palestina, dijeron las fuentes, permanecerá en el territorio calificado como "A", es decir, el que antes de 2000 estaba bajo jurisdicción de la ANP.
Ello no incluye la zona donde están los asentamientos judíos ni la Cueva de los Patriarcas, que quedarán bajo control del Ejército israelí.
Saih al-Sifi, comandante de las fuerzas de seguridad de la ANP, explicó que la entrada de sus hombres no significa tampoco que la responsabilidad máxima de la seguridad en el distrito recaerá sobre ellos.
El Ejército israelí tendrá la libertad de hacer redadas contra grupos islámicos radicales, pero serán de "escala reducida", agregó.
El contingente en cuestión, como los otros dos que ya tomaron posiciones en otras zonas de Cisjordania, fue entrenado en Jordania por los hombres del teniente general Keith Dayton, encargado por el presidente de su país, George W. Bush, para adiestrar a las fuerzas palestinas.
Este adiestramiento forma parte del proceso de paz iniciado incluso antes de la conferencia de Annapolis, noviembre de 2007, y en el que todas las partes involucradas expresaron su voluntad de preparar a la ANP hacia la creación de un Estado independiente.
De este proceso, que acompaña las negociaciones políticas, está a cargo el enviado especial del Cuarteto de Madrid, Tony Blair, y consiste en apuntalar la economía palestina después de ocho años de conflicto, reconstruir sus instancias de gobierno y adiestrar a las fuerzas policiales y militares para que, llegado el momento, ejerzan el control del territorio.
Los agentes que tienen previsto entrar en Hebrón lo harán en unos 150 vehículos de distinto tipo, donación de varios países y con los que deberán patrullar sus calles.
Durante el proceso de Oslo, entre 1993 y 2000, siete centros urbanos palestinos estuvieron en Cisjordania bajo control exclusivo de la ANP: Ramala, Nablus, Jenín, Qalkilia, Belén, Hebrón y Jericó.
Entonces, las fronteras entre las dos zonas estaban abiertas pero desde la última Intifada, en la que más de un centenar de suicidas palestinos estallaron en calles y autobuses israelíes, se ha levantado una cerca de separación, dejando desconectados a los habitantes de Cisjordania y casi sin poder salir de su territorio.
El Ejército israelí expresó sucesivamente su oposición a transferir Hebrón a los palestinos, aunque, según las fuentes de seguridad, las presiones del presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, a través de Estados Unidos han surtido efecto.
En Hebrón residen prominentes hombres de negocio que apoyan las gestiones de Abbas y de su primer ministro, Salam Fayyad, y su apoyo es necesario para impulsar las inversiones y el desarrollo económico.
Asimismo, Hebrón representa uno de los baluartes del movimiento islámico Hamás, y los hombres de Abbas quieren con su presencia erradicar de allí los centros de poder de los radicales, que hace un año tomaron Gaza y echaron a los representantes y agentes del presidente de la ANP.
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