El alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, pidió a los gobiernos y donantes que no disminuyan su ayuda a los refugiados a causa de la crisis financiera porque justamente serán los grupos más vulnerables los que sufrirán las peores consecuencias.
"El próximo año habrá más crisis, más refugiados, más gente en movimiento que caerán en la extrema pobreza a causa de la ralentización económica", declaró en una conferencia de prensa.
Al dirigirse a los gobiernos, Guterres pidió "mantener y aumentar su ayuda humanitaria" más allá de sus preocupaciones presupuestarias, pues esa ayuda "será absolutamente crucial".
Sostuvo que los Estados han consagrado miles de millones de dólares al sistema financiero, lo que consideró como una medida necesaria, pero advirtió que sería un "desastre" si esto significara un recorte en la ayuda humanitaria.
"La ayuda humanitaria global está muy por debajo de las sumas colosales destinadas por ciertos Estados a salvar de la quiebra a sus sistemas financieros", recordó Guterres, quien recalcó que al lado de esas cifras lo que se pide para ayudar a las víctimas de guerras y persecución es una suma muy pequeña.
Precisó que su organismo estima que se requieren mil 800 millones de dólares para asistir a 31 millones de personas en el mundo en 2009, lo que incluye 11.4 millones de refugiados y 26 millones de desplazados internos, a causa de conflictos y desastres naturales.
Asimismo, adelantó que la crisis tendrá un impacto sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que la comunidad internacional se fijó en 2000 y entre cuyos objetivos principales para 2015 está erradicar el hambre y la pobreza extrema, garantizar la educación primaria para todo los niños y reducir la mortalidad infantil.
Antes de estallar la crisis financiera, distintos organismos habían señalado que sería muy difícil alcanzar estas metas y que regiones pobres, principalmente África subsahariana, quedarían de hecho muy lejos de ellas.
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