Niños de edad escolar que presentan conductas agresivas, que provienen de familias de bajos recursos en comparación con sus compañeros y cuentan con padres muy severos son los primeros candidatos para ser victimizados en el colegio.
Así lo muestró un estudio encabezado por el doctor Edward D. Baker, de la Universidad de Alabama y que fue publicado en la última edición de Archives of General Psychiatry, una de las publicaciones de JAMA.
Los investigadores estudiaron a mil 970 niños, nacidos entre octubre de 1997 y julio de 1998, en Québec, Montreal. Además de entrevistar a sus madres, los participantes fueron observados en distintas edades, desde los cuatro meses hasta los siete años de edad.
Se concluyó que los niños que habían empezado a ser maltratados a temprana edad, de acuerdo a los informes de sus madres, eran quienes alcanzaban altos niveles de victimización a los siete años, según lo informado por ellos mismos y por sus profesores. Y aquellos que fueron más agresivos cuando niños tenían más probabilidades de ser víctimas más tarde.
El psicólogo Pablo Madriaza, investigador en temas de violencia escolar de la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, dijo que es razonable que niños que tienen padres más estrictos presenten agresividad en sus primeros años de vida, ya que en esa etapa el malestar emocional se expresa en conducta.
Si embargo, el investigador aseguró que después, esa agresividad se inhibe para dar paso a un proceso de victimización. "Lo que caracteriza a las víctimas, aquellas que no reclaman, equivale a que se hayan criado en un ambiente en que había que acatar la línea vertical de mando y donde las normas eran rígidas", agregó.
Un estudio como éste arroja muchas luces en términos de prevención: "Si sabemos que un estilo autoritario provoca, a la larga, mayor victimización, queda claro que no sólo hay que trabajar preventivamente con los niños sino también con los padres", mencionó el psicólogo, .
De acuerdo con el estudio, las consecuencias asociadas a la victimización alta y crónica son múltiples e incluyen depresión, soledad, baja autoestima, problemas de salud, ausentismo y bajo rendimiento escolar.
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