La exposición "Picasso y los Maestros" abre hoy sus puertas al público, el mismo día en que el Museo de Orsay presenta un centenar de obras al pastel recién restauradas, y el Museo Jacquemart-André la primera retrospectiva en Francia dedicada a Antoon Van Dyck (1599-1641).
También hoy, inscrita en el homenaje que rinde París a Picasso en el Grand Palais con un imponente conjunto de obras suyas y de otros grandes maestros, de Zurbarán y Goya a Rembrandt o Tiziano, el Museo de Orsay estrena la monográfica "Picasso/Manet: Le Déjeuner sur l'Herbe".
Se trata de una pequeña e inmensa muestra a la vez, que reúne cuarenta óleos, dibujos, maquetas de cartón y grabados que Picasso realizó entre 1954 y 1962 inspirado por "Le Déjeuner sur l'herbe" (1863), de Edouard Manet, un cuadro cuya visión, en 1932, hizo presentir al artista malagueño "Dolores para más tarde".
Más bien alegres, casi festivos, teatrales en las figuras recortadas en cartón, los 'dolores' comenzaron en 1954 con una fiel reproducción de la composición de Manet, antes de realizar 26 variaciones sobre ella entre febrero de 1960 y agosto de 1961, para retomarla en 1962 y dar al parque del Moderna Museet de Estocolmo una escultura monumental.
La exposición revela ante todo y en detalle cómo Picasso copia e interpreta al mismo tiempo, cómo "canibaliza", aquí a Manet.
Al igual que "canibalizó" -por admiración, respeto y propia genialidad- a los grandes maestros que le precedieron en la historia del arte, como gusta en proclamar la directora del Museo Picasso de París, Anne Baldassari, una de las dos comisarias de la operación "Picasso y los Maestros".
Tras los fastos inaugurales de esta triple muestra, el público podrá descubrir a partir de mañana su tercera sección, en el Museo del Louvre: "Picasso/Delacroix", dedicada a las variaciones 'picassianas' sobre "Les femmes d'Alger" (1834).
De otro lado, en el Museo de Orsay, especializado en el arte del siglo XIX y famoso por ser guardián de los impresionistas franceses, comienza hoy otra muestra de dimensiones memorables sobre el pastel "Le Mystère et l'Éclat. Pastels du Musée d'Orsay".
Está dedicada a una técnica surgida en Francia e Italia en el siglo XV, a medio camino entre el dibujo y la pintura, frágil y exquisita por naturaleza, representada en sus fondos con más de 300 obras, de las que se expone 118 hasta el próximo 1 de febrero.
Cuatro meses para disfrutar de unas creaciones recién restauradas, de un viaje por las principales corrientes artísticas de la segunda mitad del siglo XIX, puntuado por algunos de los principales artistas que renovaron la utilización del pastel, como Edouard Manet, Edgar Degas y Odile Redon.
Eclipsado a principios del siglo XIX por los efectos de la Revolución Francesa (1789) y el neoclasicismo, tras haber vivido su esplendor en el siglo XVIII, el pastel comenzó a dejar de ser "demasiado gracioso" gracias a pintores románticos como Eugène Delacroix (1798-1863).
Los impresionistas contribuyeron al resurgimiento de esta técnica de paleta incandescente, que amaron muy en particular los simbolistas, en la segunda mitad del XIX, como Odilon Redon, Maurice Denis, William Degouve de Nuncques, Alphonse Mucha y George Desvallières, a quienes la muestra dedica sus cinco salas finales.
Previamente, en la primera de todas ellas, "Le Projectionniste" (1992), de Jean-Michel Alberola, o "Lilette dans les feillages ou Jardin d'hiver" (1985-2006), de Sam Szafran, evocan el esplendor que puede ofrecer todavía hoy ese polvo coloreado cuya gama de colores, una treintena en el siglo XVIII, pasó a más de un millar a mediados del XIX, por el uso de colorantes sintéticos.
En el Museo Jacquemart-André, la estrella es el pintor flamenco Antoon Van Dyck, de quien hasta el próximo 25 de enero se pueden contemplar cuarenta óleos y una docena de dibujos, procedentes de museos y colecciones de numerosos países, entre ellos España.
Es también una monográfica, concentrada en el arte del retrato que llevó a Van Dyck, nacido en Amberes en 1599, principal ayudante de Rubens a los 17 años, a convertirse en pintor del rey Carlos I de Inglaterra en 1632, tras haber realizado el tradicional viaje a Italia, donde residió seis años.
La exposición ofrece, además, la ocasión de visitar uno de los más bellos y eclécticos museos de París, morada de la pareja de coleccionistas del siglo XIX que le dieron su nombre, y reabierto en 1996 con más de 5 mil obras, todas de gran calidad, muchas de ellas maestras.
mzr