El ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo, que fue extraditado hoy con su consentimiento desde México, donde estuvo refugiado los cuatro últimos años, se declaró inocente de los cargos que se le imputan y aseguró que confía en que la justicia se pronunciará a su favor.
"Creo en la honorabilidad del Poder Judicial. No cometí el delito del que me acusan. Espero que el juez aplique la ley, y se de cuenta de que todo es una falsedad, que montaron un delito en mi contra sin ninguna prueba ni evidencia", dijo Portillo a los periodistas al llegar a la sede del Juzgado Quinto de Primera Instancia Penal.
Portillo fue trasladado a ese lugar desde el aeropuerto de la Fuerza Aérea Guatemalteca, al sur de la capital, al que llegó hoy procedente de México y bajo un fuerte despliegue de seguridad que incluyó a centenares de soldados y policías.
El ex mandatario, que gobernó el país del año 2000 al 2004, aseguró que decidió entregarse de forma voluntaria porque durante cuatro años y medio sufrió "una persecución política del gobierno anterior".
"Vengo aquí a afrontar a la Justicia. Tengo fe porque no hay un gobierno que presione al Poder Judicial. Vengo confiado en mi pueblo y en las instituciones, por eso decidí venir de forma inesperada", señaló.
El ex gobernante explicó que el pasado jueves se comunicó con el procurador general de la república de México, Eduardo Medina Mora, para pedirle que se procediera con su extradición a Guatemala, la cual fue autorizada este lunes.
Decenas de personas, simpatizantes del ex gobernante, se conglomeraron en las afueras de la sede el juzgado y con aplausos y vivas mostraron su apoyo a Portillo.
"Nunca me imaginé que la gente me iba a recibir de esa manera, eso me invita a quedarme aquí y recorrer el país. A la población de Guatemala le digo que mi corazón, mi alma y mi vida los entregué por ellos", indicó.
Una mujer no identificada dijo a la radio Emisoras Unidas que acudió a apoyar a Portillo porque cuando era presidente tenía "comida y trabajo, y ahora no hay nada de eso".
"Él fue un buen presidente, y por eso lo apoyamos", subrayó.
El ex gobernante se encontraba prófugo de la justicia guatemalteca desde enero de 2004, cuando huyó a México tras ser acusado por la Fiscalía de los delitos de peculado, abuso de autoridad y sustracción de unos 120 millones de quetzales (cerca de 15,5 millones de dólares) durante su gobierno.
"Para que se acuse a alguien de peculado, se tiene que ser un funcionario que ejecute gastos, y el presidente no ejecuta; además, se necesita un reparo de la Contraloría General de Cuentas de la Nación, y eso no existe", dijo Portillo en su defensa.
El ex mandatario fue puesto a disposición del juez Julio Jerónimo Shetumul, titular del Juzgado Quinto de Primera Instancia Penal, el que después de informarle de los cargos que se le imputan y escuchar su declaración, decidirá si le concede libertad bajo fianza u ordena su prisión preventiva.
De acuerdo con la legislación guatemalteca, el delito de peculado se sanciona como una pena de tres a diez años de prisión, y una multa de 66 a 660 dólares.
Portillo perdió la batalla legal que inició en los tribunales mexicanos el pasado 30 de enero, cuando la primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le negó un amparo para evitar su extradición.
jigh