La
Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) alertó que hay un
creciente aumento en el número de secuestros, extorsiones y hasta abuso
sexual a migrantes indocumentados por parte de bandas de ex agentes
policiacos o de grupos delictivos que cuentan con la complicidad de
autoridades a su paso por Coahuila, Chiapas, Chihuahua, San Luis
Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca y Chiapas.
A
su paso por esas zonas del país los migrantes son sorprendidos y
secuestrados en las cercanías de casas de ayuda a migrantes o de
estaciones de autobuses y hoteles, o en los denominados “caminos de
extravío”, en vías y estaciones ferroviarias.
“Los
llevan a casas de seguridad, les quitan sus pertenencias, los amenazan
y golpean para que proporcionen números telefónicos de sus familiares”,
identificó la Comisión como una forma de extorsión.
La Comisión dijo que ha recabado testimonios directos y recibido otros
de casas de ayuda a migrantes, acerca de víctimas de secuestro que han
sido extorsionados hasta en tres ocasiones.
“Es frecuente que los migrantes prefieran no presentar denuncia formal
alguna ante el Ministerio Público, por el temor a ser llamados a
comparecer, detenidos, asegurados o expulsados y porque su prioridad es tratar de continuar su viaje hacia los Estados Unidos”.
En cinco casos, personal de esta Comisión Nacional ha asistido a
personas migrantes en la presentación de sus denuncias, las que se
encuentran radicadas ante
las autoridades de procuración de justicia de Tenosique, Tabasco;
Coatzacoalcos y Veracruz, Oaxaca, y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
Otra
modalidad de esta forma de secuestro es que los delincuentes se
presenten como “polleros” y ofrezcan trasladar a los migrantes hasta la
frontera con Estados Unidos.
Al
llegar a un estado fronterizo, los privan de la libertad y los obligan
a gestionar con su propia familia el pago de un rescate.
Si la persona intenta escapar recibe un escarmiento ante sus compañeros, para inhibir cualquier intento de fuga.
El cautiverio puede durar varias semanas o incluso meses, en que los
secuestrados duermen en el piso, reciben muy escasa alimentación y las
mujeres suelen ser víctimas de abuso sexual.
En los testimonios recabados y que son del conocimiento de las
autoridades, la Comisión Nacional encontró casos de secuestro que
afectan desde a una sola persona hasta cien en un mismo evento. Además,
obtuvo información que evidencia que un importante número de pagos de
rescates se hace desde Estados Unidos, por amigos, paisanos o
familiares de las víctimas.
En
algunos casos, los pobladores tienen datos valiosos de identificación
de los secuestradores, características de sus vehículos, ubicación de
sus casas de seguridad, pero igualmente temen denunciar directamente
por desconfianza o miedo a represalias.
Los
lugares específicos en donde se ha efectuado la mayor parte de los
secuestros de migrantes son Balancán y Tenosique, en Tabasco, Coatzacoalcos y Tierra Blanca, en Veracruz; Ixtepec,
Oaxaca; Huixtla o La Arrocera, Pijijiapán, Arriaga, Tuxtla Gutiérrez y
Palenque, en Chiapas. Asimismo se tiene conocimiento de casos en Ciudad
Juárez, Chihuahua; y en las afueras de la capital de San Luis Potosí,
así como en lugares inmediatos a la frontera, en Sonora, Tamaulipas y
Coahuila.
La
CNDH demandó no hacer distingos en la preservación de las garantías
fundamentales, pues en el derecho a la protección y la seguridad no
importa nacionalidad ni estatus migratorio ni la situación patrimonial.
Todas las conductas delictivas de las que ha conocido la CNDH, en casos
como los descritos, han sido notificadas a las autoridades
correspondientes.
A
través de un comunicado, la Comisión, dio a conocer que se ha
presentado un aumento en el número de quejas de migrantes recibidas en
el que son violadas sus garantías fundamentales al ser llevados a
“casas de seguridad” para exigir a sus familiares el pago de rescate.
Por tal motivo la Comisión demandó a las diferentes autoridades mayor
atención a los casos planteados, así como medidas preventivas que
mejoren la seguridad, protección y respeto a los derechos fundamentales
de las personas migrantes expuestas también a formas extremas de
victimización, como la privación ilegal de la libertad.
La CNDH
considera que en momentos en que la sociedad enfrenta una crisis en los
esquemas de la seguridad pública es importante no perder de vista la
difícil situación que enfrenta un grupo social tan vulnerable como el
de las personas migrantes, afectado por la acción incontrolada e impune
de bandas del crimen organizado.
Dicho organismo se pronunció por la efectiva intervención de las
autoridades mexicanas para que desarrollen actividades específicas en
esta materia y cumplan con su responsabilidad y se inhiba la creciente
actividad de esos grupos delictivos.
En el orden jurídico nacional, es obligación del Estado garantizar
seguridad y justicia para quienes se encuentran en territorio mexicano.
vrs / vsg