En medio de un despliegue
impresionante de seguridad, se llevó a cabo el tradicional desfile
cívico-militar en Morelia. Pese a las presuntas amenazas de nuevos
atentados, familias enteras decidieron arribar al centro de la ciudad,
aunque sin duda el festejo aún sabe a tristeza y a duelo por las ocho
personas que apenas 15 días antes perdieron la vida en este mismo lugar.
A diferencia de otros
años, que este acto se extendía hasta cuatro horas, apenas por 34
minutos desfilaron más elementos de las fuerzas armadas y militares,
además de la Policía Federal Preventiva; fueron muy pocos los civiles.
Las escuelas de ecuación básica brillaron por su ausencia y de la
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo apenas y se vieron a
los integrantes de las escoltas de tres planteles. Los charros sí
decidieron participar.
Nuevamente, al igual que
este lunes, el acceso al centro de la ciudad estuvo en exceso
restringido, hasta cuatro cuadras antes de la avenida Madero el paso a
vehículos estuvo cerrado. La gente que buscaba llegar a ver el desfile
o a trabajar debía pasar por una revisión exhaustiva realizada por
elementos del Estado Mayor.
Fue a las 10:30 de la
mañana que pasó por el primer cuadro de la ciudad, frente al lugar
donde explotó el 15 de septiembre la primera granada de fragmentación,
que arribó un camión, con reporteros gráficos arriba e inmediatamente
después vehículos con elementos de seguridad; tres camiones con
funcionarios estatales en el interior, una ambulancia del IMSS y
finalmente el presidente Felipe Calderón Hinojosa, acompañado por el
gobernador Leonel Godoy Rangel.
Su arribo a palacio de
Gobierno fue rápido y muy vigilado, el ejecutivo federal sólo se acercó
a saludar al presidente de un medio de comunicación. Minutos más tarde
se asomó por el balcón principal, acompañado por el gobernador y los
secretarios de gobernación, defensa y marina.
A las 10:52 iniciaron los
honores a la bandera para dar paso al Honorable Colegio Militar que
inició el desfile más corto en la historia de Morelia, casi al mismo
tiempo pasaron tres helicópteros y seis camiones-cañón. Tocó el turno a
los integrantes del colegio del aire, la escuela militar de enfermeras,
la escuela médico militar, seis avionetas, la escuela militar de clases
de las armas, 15 aviones sesna, el tercer batallón de las fuerzas
especiales, el cuerpo de la policía municipal.
También el batallón de
infantería, 43 camiones blindados de reconocimiento, tres jets F15, el
primer regimiento de artillería, el contingente de la PFP, la banda de
guerra de la secretaría de Educación, las escoltas de la preparatoria
federal por cooperativa Melchor Ocampo, CONASEP, Liceo-Morelia,
Liceo-Corregidora, Liceo-Colima, del Colegio de San Nicolás, de la
facultad de Derecho, de la facultad de ingeniería eléctrica, de
enfermería, del Imced y La salle.
Desfiló también la unidad
académica de México, su cuerpo de cadetes; elementos de la secretaría
de marina, la infantería de marina, el 15 cuerpo de caballería fuerzas
rurales (cuerudos), la asociación de amigos del caballo de Michoacán y
la asociación de charros.
Fue todo, nadie más
recorrió la avenida principal del centro histórico. A las 11:30
concluyó el desfile, del que se dijo en el parte, que del ejército y
fuerzas armadas participaron nueve banderas, un general, 25 jefes, 181
oficiales, mil 114 cadetes, mil 509 de tropa, 100 rurales y 60
vehículos. De la armada, dos banderas, seis capitanes, 36 oficiales,
170 cadetes y 416 tropa. De los planteles educativos 11 banderas, 327
alumnos y 25 motociclistas. Fueron dos banderas de los charros y 33 de
ellos a caballo.
Aunque por casi una hora
se suspendió la señal para los teléfonos celulares, a la gente parecía
no importarle porque luego del Himno Nacional, a coro le hacían saber
al presidente ¡ Felipe, no estás solo, no estás solo!, pero además
también hubo quienes gritaban ¡Godoy, Godoy, Godoy!. De inmediato, las
autoridades federales y el gobernador salieron de palacio de Gobierno,
ya arriba de sus camionetas y cientos de morelianos caminaron por la
principal avenida de Morelia, festejando este 30 de septiembre, que
aunque aún tiene un mal sabor de boca, permitió que los soldados,
arriba de sus camiones, se tomaran fotos con los pequeños que sí
asistieron y buscan con ello que Morelia recupere la tranquilidad y la
paz.
iqr