Según datos presentados en el último informe del Presidente Felipe Calderón, durante el periodo enero-junio los ingresos por remesas familiares cayeron 258.5 millones de dólares con respecto al año anterior, al ubicarse en 11,600.8 millones de dólares, esto representa un -2.2%.
Esta baja, sin lugar a dudas, se debe a la mala situación económica por la que está pasando la economía norteamericana, conjugada con la crisis hipotecaria de ese país. Los resultados de esto son la baja en la construcción de casas y la casi paralización del sector inmobiliario.
Lógicamente, los trabajadores más afectados son los de la construcción. Aún recuerdo hace cuatro años el auge que este sector tenía, más aún en los mexicanos, que al ver las facilidades que había para la adquisición de una vivienda, se aventaban el compromiso de comprar una casa.
De hecho, hubo casos en los que los más aventurados compraron dos o más propiedades. En este espacio dí cuentas de un par de historias (el mil casas uno y el mil casas dos). Para rematar esto, en el mes de julio, según el Banco de México, el monto de las remesas tuvo una caída anual de 6.9 por ciento, la mayor desde 1995, cuando inició el registro de los envíos. Sin embargo, a pesar de la disminución, los mexicanos que dejaron el país siguen siendo un pilar de la economía nacional.
Según el informe de gobierno, durante los primeros tres meses de 2008 las remesas equivalieron a: 126.8 por ciento de la inversión extranjera directa; 3.5 veces el déficit de la cuenta corriente; 98.2 por ciento de las de las transferencias netas; 132 por ciento de lo que gastaron los viajeros que ingresaron a territorio nacional, y 47.2 por ciento de las exportaciones de petróleo crudo. A pesar de estas reducciones, las remesas siguen siendo un respiro para la ya de por sí insipiente economía mexicana que seguramente no cumplirá las expectativas económicas para este 2008 (inflación baja y crecimiento sostenido).
Como ya hemos dicho, las causas de esta disminución y de acuerdo al gobierno se deben a “la desaceleración de la economía de los Estados Unidos de América y en especial la situación en el sector de la construcción que es una importante fuente de empleo para los migrantes; mayores problemas para que los migrantes ingresen a EU; las crecientes dificultades para que los migrantes indocumentados encuentren empleo ante controles oficiales más estrictos en los lugares de trabajo; y la desaparición gradual en la estadística de remesas del efecto al alza derivado de la mejoría en la cobertura y medición de esas transacciones”.
En cuanto al destino de las remesas, podemos destacar que Michoacán recibe 9.8 por ciento del total, seguido de Guanajuato, Estado de México, Jalisco, Puebla, Veracruz, Distrito Federal, Guerrero, Oaxaca e Hidalgo. Estas diez entidades captaron el 67.4 por ciento de los ingresos por remesas. Cabe mencionar que el Estado de Hidalgo ya figura entre los primeros diez lugares.
Otros datos importantes que debemos de tomar en cuenta en es la comparación de México con el mundo en cuanto a al papel de las remesas: Sitio que ocupa México en recepción de remesas: tercero, después de Rusia y China. Porcentaje que representaron las remesas de mexicanos respecto del total enviadas desde Estados Unidos: 55. Porcentaje de las remesas que se invierte en proyectos productivos: 1.5. Sobre este último punto, considero que es necesario diseñar algunas estrategias para aprovechar de mejor manera los recursos económicos provenientes de nuestros compatriotas (mega proyectos productivos en mejorar el 3 x 1 a un 4 x 1 en donde intervengan recursos económicos de algún banco de desarrollo, por ejemplo). Si no lo hacemos a la brevedad, muy poco nos encontraremos con la noticia que el cajero automático llamado “remesas de los migrantes” dejo de funcionar.
Profesor del ITESM-Campus Santa Fe