El titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna, aceptó que al interior de la corporación existen “delincuentes” y hay actos de corrupción.
Al comparecer ante senadores por el segundo informe de gobierno del presidente Felipe Calderón, García Luna aceptó que hay delincuentes dentro de esa institución que ocupan una plaza e incluso han actuado en actos criminales, pero afirmó que se ha hecho mucho para combatir este fenómeno.
Aceptó que el reto formal y sustantivo es crear controles de confianza para evitar esta situación.
García Luna admitió que sí hay corrupción en esa dependencia, y es un tema que se combate.
Antes, el senador del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, criticó fuertemente la actuación de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) que encabeza Genaro García Luna, y afirmó que sin saberlo “duermen con el enemigo”, en clara alusión a la infiltración del narco en las fuerzas policíacas.
El senador afirmó que las referencias al control de confianza en el segundo informe de gobierno, en materia de depuración y control son "una vacilada”.
Lo anterior, durante la comparecencia de los titulares de la PGR, Eduardo Medina Mora, y de la Secretaría de Seguridad Pública; Genaro García Luna, así como el subsecretario del Sistema Penitenciario Federal, José Patricio Patiño Arias, comparecen esta tarde ante senadores.
Pedro Joaquín Coldwell insistió en que el tema de control es “casi omiso” en el segundo informe y cuestionó esa pasividad ante el grave problema.
Genaro García Luna respondió que esa situación ya tiene mucho tiempo, sin embargo el senador le reviró que eso no importa, pues los actuales titulares tienen la responsabilidad de depurar a las instituciones.
Insistió en que el informe en las acciones que relatan sobre control son mínimas, lo que indica que muy probablemente que en la estrategia se subestimó el grado de infiltración del Estado mexicano por parte de la delincuencia.
Deoisutpi sus esperanzas para que en 2009 se pueda reportar un verdadero sistema de control de los cuerpos policíacos, convertidos hoy en “una vergüenza nacional”.
vrs