El cardenal Norberto Rivera Carrera condenó el cobarde atentado ocurrido el lunes en el marco de las celebraciones patrias en la ciudad de Morelia, Michoacán, en el que ocho personas murieron y unas 100 resultaron heridas.
El arzobispo primado de México envió condolencias al arzobispo de Morelia, Alberto Suárez, al gobernador Leonel Godoy, pero sobre todo a las familias que sufren la pérdida de sus seres queridos. "Los animo con la esperanza en la futura resurrección y la vida eterna a la que Dios nos llama", dijo.
En un comunicado emitido en el Sistema de Información de la Arquidiócesis de México (SIAME) , Rivera Carrera expresó que la muerte de esos inocentes es un crimen que clama justicia al cielo y que preocupa en lo más profundo a la Iglesia.
Porque en México, continuó, crece la cultura de la muerte y el desprecio más absoluto por la vida humana y el respeto a la dignidad de las personas.
Quienes hayan perpetrado estos abominables asesinatos, agregó, deben saber que podrán escapar impunemente a la justicia humana pero no librarán el juicio de Dios que, si bien es misericordioso, también es juez justo.
"El fin de los tiempos dará a cada uno según sus obras, y las obras de estos criminales son de destrucción, dolor y muerte" , asentó el jerarca de la Iglesia Católica.
Asimismo pidió la conversión, dejar de hacer el mal y empezar a hacer el bien, pues su propia salvación eterna está en peligro ante la atrocidad de sus crímenes que no sólo son movidos por el afán desmedido y perverso del dinero y el poder sino por el maligno, el mentiroso y homicida desde siempre, al que sirven como instrumento de odio, venganza y destrucción.
Expresó que "quienes actúan así están muy alejados de Dios y no tienen posibilidad de volver a él, más que a través de la conversión y de la reparación del daño que han cometido" .
Pidió que el Sagrado Corazón de Jesús y María Santísima de Guadalupe protejan al país de la violencia y el crimen organizado.
También confió en que esos actos de violencia comprometan a toda la sociedad para colaborar activamente en la erradicación de tanta corrupción, maldad y violencia.
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