BUENOS AIRES.— Mientras el diálogo entre el gobierno boliviano y la
oposición se dirigía anoche a la firma de un documento que sentara las
bases para un diálogo y la pacificación del país, en Santiago de Chile,
los presidentes de la Unión de Naciones del Sur (Unasur) le otorgaban
un cerrado apoyo al gobierno de Evo Morales.
Los mandatarios sudamericanos discutían la forma que tendrá la
misión de representantes del bloque que en las próximas horas viajará a
La Paz y al oriente del país, ya sea en carácter de “observadora” o
“con una figura con un poco más de maniobra”, según lo confirmaron
voceros diplomáticos chilenos.
Además de Michelle Bachelet y Evo Morales, a la cita en el palacio
presidencial de La Moneda en la capital chilena asistieron los
mandatarios de Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia, Ecuador, Uruguay
y Paraguay, junto al secretario general de la Organización de Estados
Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
A su llegada al aeropuerto de Santiago, el mandatario de Venezuela,
Hugo Chávez, volvió a acusar a Estados Unidos de “estar detrás de un
golpe (de Estado) contra (el presidente de Bolivia) Evo Morales”.
“Bolivia es como Chile en el 73”, dijo tajante Chávez, comparando lo
ocurrido en estos días en Bolivia con el golpe contra Salvador Allende
en Chile y la participación en el mismo de la CIA.
El canciller chileno, Alejandro Foxley, se reunió en la mañana de
ayer con la oposición boliviana. En ese encuentro, el presidente del
Senado, Óscar Ortiz (del derechista Podemos), reclamó “la mediación
internacional”, no “para parar un golpe de Estado que no lo hay, sino
el intento de autogolpe del gobierno”.
Al arribar a Santiago, el presidente Morales aseguró que llegó a
explicarles a los presidentes “el golpe cívico prefectural que se
intentó en algunos departamentos en estos días”.
En los primeros minutos de la reunión quedó en evidencia que no
existe una posición unánime de los presidentes sudamericanos en torno
al conflicto boliviano. El brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien
había presentado reparos a esa reunión, apoyaba ayer la moción de Chile
de “primero establecer un calendario para terminar con la violencia” y
transformar la mesa de diálogo en una instancia de negociación
permanente entre el gobierno y la oposición.
De hecho, ayer en la tarde en La Paz, el vicepresidente, Álvaro
García Linera, y el prefecto del estado de Tarija, Mario Cossío, en
representación de sus pares autonomistas, volvieron a encontrarse y
aguardaban el regreso de Morales al país para firmar el documento en el
que las partes aspiran a un pacto, que arrime estabilidad institucional
y paz a la convulsionada Bolivia.
Asimismo, mientras en el departamento de Pando el Ejército ocupó la
jornada en detener sospechosos de la matanza que se cobró 31 vidas, y
un centenar de desaparecidos, en Santa Cruz y el resto del oriente del
país los autonomistas cesaban las protestas después de más de tres
semanas.
La fiscalía de Bolivia dijo ayer que ordenó procesar por “genocidio”
al prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández. No faltaron ayer
en La Paz una marcha multitudinaria en repudio por los muertos en Pando
y las críticas de la oposición al gobierno.
Pero anoche lo que primaba era la espera de que tanto desde La Paz
como desde Santiago lleguen vientos más tranquilos y la voluntad de
negociación.