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Ratifica Brasil su optimismo pese a crisis financiera en EU
Guido Mántega, ministro de Hacienda, atribuyó las pérdidas en la bolsa de su país a un movimiento natural por el nerviosismo del mercado y dijo esperar que esa coyuntura pase pronto
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EFE
El Universal
Río de Janeiro, Brasil Lunes 15 de septiembre de 2008
18:06
El Gobierno de Brasil ratificó este lunes su optimismo en el futuro de la economía nacional y subrayó que el país no se verá afectado por la crisis financiera ni por la quiebra de grandes bancos de Estados Unidos.
"El Gobierno está apostando a una continuación del ciclo del crecimiento, a pesar de los pesares" y de la crisis financiera internacional, manifestó el ministro de Hacienda, Guido Mántega, en una conferencia que dio en Sao Paulo.
Mántega admitió que la crisis financiera que ha derrumbado a gigantes bancarios de escala mundial como Lehman Brothers, que hoy se declaró en quiebra, es "fuerte y una de las mayores del mundo capitalista en las últimas décadas".
Pero "el problema es allá, no es aquí", y por primera vez desde 1929 (cuando se desató la Gran Depresión en Estados Unidos), una crisis no afectará a Brasil, insistió el ministro.
"Brasil ya estaría de rodillas en otras circunstancias y con todos sus indicadores reculando. Pero hay cierta seguridad y creo que el ciclo de crecimiento va a continuar", agregó.
Destacó que Brasil cuenta con reservas internacionales por unos 200 mil millones de dólares y los especialistas lo consideran una potencia económica.
"Una de las cosas que verificamos es que Brasil es más sólido y robusto, y estamos discutiendo si el crecimiento (del Producto Interior Bruto de este año) va a ser de cinco o de cinco y medio por ciento", dijo Mántega.
El ministro alabó "los fundamentos fiscales y monetarios" de Brasil, al afirmar que la inflación deberá terminar el 2008 dentro de la meta oficial de 4.5 por ciento anual, con un margen de tolerancia de dos puntos porcentuales, hasta un máximo de 6.5 por ciento.
"Lo máximo que puede suceder es la disminución de la financiación externa y la menor recaudación por exportaciones", sostuvo durante un foro organizado por la Escuela de Economía de Sao Paulo y la Fundación Getulio Vargas.
Pero, a pesar del optimismo oficial, los mercados financieros de Brasil se han hundido por la crisis, con una fuerte caída de la bolsa de Sao Paulo, que ha perdido más del 21 por ciento de su capitalización en lo que va de año y hoy cayó 7.59 por ciento.
La caída de este lunes fue la más pronunciada entre los principales mercados internacionales y llevó al selectivo índice Ibovespa a su piso anual, en los 48.416 puntos.
La bolsa, así como la economía de Brasil, depende de empresas con intereses en productos básicos y materias primas.
Los precios de estos bienes caen en picada en los mercados mundiales, en medio de la crisis y del miedo a una recesión global, arrastrando las cotizaciones de empresas del sector.
Mántega atribuyó este movimiento a un "natural nerviosismo" del mercado y dijo esperar que esa coyuntura pase pronto.
"Si hay un lugar en el que las empresas todavía pueden ganar dinero es en Brasil", proclamó.
El desplome del parqué brasileño tampoco restó optimismo al discurso del presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, quien consideró que el mercado está funcionando "con absoluta normalidad".
Meirelles reconoció que la bolsa ha registrado "cierto aumento de la volatilidad", lo que para él es una "consecuencia directa del aumento de la tensión financiera internacional".
Más temprano, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo en su programa semanal de radio que está convencido de que Brasil no dejará de crecer, pues ya encontró "su propio destino", sustentado por su demanda interna.
"Dentro de ese crecimiento crece también el poder adquisitivo del pueblo brasileño, la masa salarial" y los bancos tienen más dinero para prestar y las personas están contratando más créditos, anotó Lula.
vrs
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