El polémico artista británico Damien Hirst puede incrementar su fortuna sustancialmente con la subasta, este lunes y martes, de 223 de sus obras en la sala Sotheby`s, de Londres.
La puja, revolucionaria porque es la primera vez que un artista vuelca en una subasta su última producción, sin pasar antes por un marchante, ha estado rodeada de extraordinaria publicidad gracias a una maquinaria mediática que ha trabajado a pleno rendimiento.
La mayoría de los críticos de arte británicos, incluso algunos que antes no parecían demasiado convencidos por sus animales sacados de su medio y conservados en formol, parecen haberse rendido al hechizo de su nuevo bestiario: varios tiburones, una cebra, un becerro de oro, un unicornio, negros amasijos de moscas o mariposas de vivos colores que imitan vitrales medievales.
Una de las pocas voces disonantes ha sido la del prestigioso crítico de arte australiano Robert Hughes, para quien Hirst es un artista increíblemente sobrevalorado por un mercado dominado por los nuevos ricos de los países emergentes y que parece haberse vuelto loco.
En lo que coinciden todos, incluso sus admiradores, es en que Hirst se ha convertido en un avispado empresario, para el que trabajan en sus varios estudios, similares a hangares, ciento sesenta personas.
La apuesta de Hirst, al soslayar a quienes han sido hasta ahora sus marchantes para acudir directamente a Sotheby`s, es arriesgada, pero sus millones hacen que pueda permitírselo.
Pocas de las veintitrés obras del artista que salieron últimamente a subasta alcanzaron el precio que se esperaba, y algunas de ellas ni siquiera se vendieron.
A todo ello se suma el rumor según el cual su galería tiene en depósito varias decenas de cuadros y esculturas a los que no ha podido dar de momento salida.
Nadie es capaz pues de predecir si los animales conservados en tanques de formol o sus asépticas vitrinas de farmacia con colillas, píldoras o paquetes de fármacos, en todo lo cual sus admiradores ven otros tantos "mementos mori", encontrarán fácilmente multimillonarios dispuestos a sobrepujarse.
Pero si todo sale como prevén la casa de subastas y el artista, Hirst puede ver incrementada esta semana su fortuna personal en más de 80 millones de dólares (56 millones de euros), y Sotheby`s se llevará además su correspondiente prima con cargo al comprador. Todo un negocio.
cvtp