Violento, festivo, peligroso, dramático, inverosímil, alegre y brutal que imaginó Emilio Carballido (1925-2008), volvió a la escena este medio día, durante el homenaje que rinde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al dramaturgo veracruzano.
A partir de hoy y hasta el siete de diciembre próximo, el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario, presenta ocho obras de la autoría de Carballido, dirigidas por el mismo número de directores invitados, cuatro de ellos egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT) y otro tanto del Centro Universitario de Teatro (CUT) .
Se trata de breves obras contenidas en el volumen "DF. 52 obras en un acto" (Fondo de Cultura Económica) , escritas por Carballido entre los años 40 hasta y 2000. Muestran una visión muy amplia de la capital mexicana: desde el porfiriato hasta la década de los 90.
El proyecto "DF. Teatro. Homenaje a Emilio Carballido" está conformado por ocho piezas que se caracterizan por el humor y el sarcasmo que obligan a pensar en el comportamiento de los habitantes de la Ciudad de México.
A pesar de haber sido escritas varias décadas atrás, su vigencia provoca que el espectador las perciba como situaciones de este siglo.
El homenaje está coordinado por los directores de teatro Alberto Lomnitz y Ricardo Ramírez Carnero, quienes a su vez seleccionaron a otros dos a participar en este reconocimiento, a quien es considerado uno de los autores fundamentales de la dramaturgia mexicana.
Tales son Octavio Michel, Bruno Ruiz, Alaciel Molas, Luis Rodríguez, Verónica Olmedo, Marco Pacheco, Damián Cordero y Abel Ignacio Hernández.
La presentación de las obras se hace de la siguiente forma: los sábados se ofrece "¨Quién anda ahí?" , "El censo" , "Ni cerca, ni distantes" y "Delicioso domingo" .
El domingo "Una rosa con otro nombre" , "Se acabó el tiempo del amor" , "Un cuento de navidad" y "Conmemorantes" .
Emilio Carballido pertenece a una generación de escritores como Luisa Josefina Hernández, Dolores Castro, Rosario Castellanos, Rubén Bonifaz Nuño y Sergio Galindo, quienes se inclinaron más por la novela y poesía, pero convivieron con él en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
A su llegada a la Ciudad de México, proveniente de su natal Córdoba, Veracruz, quedó atrapado por esta ciudad que lo dejaría marcado de por vida y de la que nunca dejó de escribir.
cagf / gdh