Un masivo huracán Ike amenazaba la oscurecida costa de Texas en la madrugada del sábado, garantizando una noche de desvelo a miles de personas que esperan descubrir si su apuesta a enfrentar la tormenta pudiera costarles la vida.
Mientras se aproximaba a tierra el ojo del huracán, sus bandas
exteriores ya estaban causando estragos. Marejada empujada por los
vientos de la tormenta superaron un rompeolas de 5.8 metros (17 pies)
en Galveston e inundaron calles.
Había casas flotando y se reportaron 850 mil clientes sin electricidad en el área de Houston. Además había temor de que los vientos huracanados pudieran hacer pedazos las ventanas de los rascacielos de la cuarta ciudad más grande del país.
A los rescatistas les preocupa que la luz del día podría traer un escenario de pesadilla: miles de personas que desafiaron las órdenes de desalojo y se quedaron atrapados en comunidades inundadas. Ya han llegado docenas de llamadas a los despachadores del servicio telefónico de emergencias 911 en busca de ayuda.
''No sabemos qué vamos a encontrar. Esperamos encontrar con vida y bien a la gente que decidió quedarse'', dijo la alcaldesa de Galveston Lyda Ann Thomas. ''Mantenemos los dedos cruzados para que toda la gente que se quedó en la Isla de Galveston haya lograd sobrevivir a esto'', agregó.
La tormenta comenzó a golpear la costa por la tarde del viernes y tocó tierra en Galveston a las 3:20 de la mañana del sábado.
Cerca de un millón de personas en la costa fueron instruidas para dejar la zona antes de la tormenta. Pero las autoridades en tres condados dijeron que alrededor de 90 mil de ellas se negaron a salir, a pesar de las advertencias de los meteorólogos en el sentido de que quienes se quedaran en Galveston enfrentarían una ''muerte segura''.
''Creo en el hombre que está allá arriba, Dios'', dijo William Steally, jubilado de 75 años, quien planeaba enfrentar la tormenta en Galveston, sin su esposa o cuñada. ''Creo que él me va a cuidar''.
Pero cuando el viento y las inundaciones comenzaron a afectar varias viviendas costeras, muchos cambiaron de opinión. Los bomberos de Galveston rescataron a más de 300 personas que caminaban por las calles inundadas, llevando consigo algunas pertenencias.
''Vamos por cada calle y vemos a la gente que trata de escapar de las inundaciones'', dijo el jefe de los bomberos Michael Varela. ''Supongo que estas personas cometieron el error de quedarse''.
Un almacén donde se reparaban yates y lanchas fue consumido por el fuego en la Isla de Galveston, porque las calles aledañas estaban inundadas y los bomberos no pudieron llegar al inmueble, informó Varela. Al parecer, nadie resultó herido.
Muchas comunidades en la zona impusieron el toque de queda, para prevenir los saqueos.
Se cortó el suministro eléctrico a cientos de miles de viviendas en Luisiana y en la costa de Texas. Ese número aumentaría durante la noche, de acuerdo con Centerpoint Energy, la principal compañía eléctrica de la región.
La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA en inglés) informó que más de 5,5 millones de paquetes con comida fueron enviados a la región, junto con más de 230 generadores de electricidad y 5.6 millones de litros de agua. Al menos 3 mil 500 funcionarios de la FEMA estaban emplazados en Texas y Luisiana.
El gobernador de Texas, Rick Perry, pidió al presidente George W. Bush ''una declaración amplia de emergencia'' en los 88 condados que serían afectados.
De alrededor de 965 kilómetros de ancho (600 millas) , el huracán es uno de los más grandes en tiempos recientes, cubriendo casi toda la parte norte del Golfo de México.
Los meteorólogos advirtieron que debido al tamaño de Ike y la escasa profundidad de las aguas costeras de Texas, podría ocasionar una mareas de 6 metros (20 pies) de altura y olas de 15 metros (50 pies) . Además, podría ocasionar 25 centímetros (10 pulgadas) de lluvias o más.
La industria petrolera y del gas también estaba muy atenta a Ike porque avanza directamente hacia el principal complejo de refinerías del país. Los precios de la gasolina subieron a 4.85 dólares por galón ante el temor de que haya desabasto.
La tormenta también podría desbordar siete pantanos en el área de Houston, anegando barrios que suelen inundarse durante lluvias normales.
Ike sería el huracán más potente en golpear un área metropolitana estadounidense desde que Katrina devastó Nueva Orleáns hace tres años. En el caso de Houston, sería el primer huracán de importancia en caer sobre la zona desde que lo hiciera Alicia en 1983, concretamente sobre la isla de Galveston, donde dejó 21 muertos y daños por unos 2 mil millones de dólares.
En Cuba las autoridades informaron que siete personas habían muerto al paso del ciclón, que azotó a la isla de oriente a occidente durante dos días con daños estimados extraoficialmente en unos 3 mil millones de dólares.
''En rigor la pérdida de las siete vidas...no fueron sólo consecuencia directa de los efectos de Ike, sino de la falta de observancia estricta de las medidas orientadas por el sistema de la Defensa Civil'', expresó una nota oficial sobre los decesos.
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