El gobierno de Brasil reactivó el "Grupo de Amigos de Bolivia" en un intento por mediar entre el presidente Evo Morales y la oposición y colaborar en la superación de la actual crisis, informaron hoy medios de prensa locales.
El diario O Estado de Sao Paulo señaló que el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva está "preocupado" por la situación en el país altiplánico, razón por la cual movilizó la víspera, junto a otros líderes de la región, al "Grupo de Amigos de Bolivia".
El gobernante se comunicó en las últimas horas con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; de Argentina, Cristina Fernández, y de Chile, Michelle Bachelet, para articular una mediación regional a la crisis boliviana.
O Estado indicó que el asesor especial de la Presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, dejó entrever la posibilidad de un golpe de Estado en Bolivia, que vive desde hace varias semanas una grave crisis político-social.
"Brasil no reconocerá ningún gobierno que se proponga sustituir al gobierno de Bolivia. No toleraremos la ruptura del ordenamiento constitucional", recalcó el influyente asesor de Lula da Silva.
"Esperamos una solución rápida para evitar una guerra civil. Una guerra civil implicaría una respuesta muy dura de los países" de la región, añadió.
García reveló que, en su diálogo con Lula da Silva, Morales se mostró pesimista respecto a establecer un diálogo con la oposición y los grupos cívicos de varias regiones, que han sufrido la toma de las instituciones públicas por parte de los manifestantes.
El asesor presidencial brasileño y el secretario general de Relaciones Exteriores, Samuel Pinheiro Guimaraes, se encuentran a la espera de viajar a La Paz, previa autorización de Morales, para iniciar la intermediación del "Grupo de Amigos de Bolivia".
El diario Folha de Sao Paulo señaló por su parte que Lula da Silva recomendó a Morales actuar "con moderación" contra los opositores y en busca de una "distensión" para encontrar una solución a la crisis entre el gobierno y los prefectos (gobernadores) de oposición.
Acotó que el mandatario brasileño dialogó con su colega argentina para articular una reacción, ante la crisis boliviana, del Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) para "rechazar" la hipótesis de un quiebre institucional.
García reconoció que la embajada de Brasil en La Paz intenta desde hace unos días, sin resultado, contactar a representantes de la oposición para propiciar un diálogo con el gobierno.
El asesor presidencial consideró que la situación de Bolivia es "preocupante" porque la seguridad energética brasileña está en riesgo, ya que este país sudamericano recibe gas natural de la nación altiplánica para sus industrias.
Además, García cree que cualquier proceso de desestabilización en Bolivia podría acarrear perjuicios "extraordinariamente grandes" para los procesos de integración en América del Sur y sentar un precedente "peligroso" para la región.
El diario O Globo indicó a su vez en su editorial que "la olla a presión boliviana está pronto a explotar y quien puede salir chamuscado es Brasil, que compra a La Paz 50 por ciento del gas que consume, principalmente en el parque industrial de Sao Paulo".
"La situación boliviana apunta hacia la posibilidad de guerra civil por la profundización de antiguos antagonismos entre el altiplano y la región más baja y plana del país, donde pontifica Santa Cruz de la Sierra", apuntó el periódico.
Recordó que "Bolivia tiene una larga historia de inestabilidad política y fragilidad institucional, situación llevada al límite por la actual crisis. Sin embargo, tiene un gobierno democráticamente electo, que, por lo tanto, debe ser respetado".
Enfatizó que Brasil "puede y debe actuar como mediador en la crisis boliviana" y citó una reflexión del expulsado embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, quien dijo que Lula da Silva "es el único líder fuera de la familia chavista con autoridad ante Evo" Morales.
jigh