En la familia de María Luisa ya no tienen que gastar en el pago de servicios a un plomero; desde hace unas semanas ella ya puede encargarse de cambiar empaques, arreglar fugas e incluso revisar el baño cuando se tapa la tubería.
Luisa Zayas forma parte del grupo de 40 mujeres que el gobierno local capacitó para dar servicios de plomería en las más de mil unidades habitacionales que hay en la ciudad como parte del programa de formación de mujeres en oficios no tradicionales.
En entrevista, la titular de la Procuraduría Social (Prosoc) capitalina, Clara Brugada, indicó que este programa incorpora a mujeres que viven en unidades habitacionales en oficios no tradicionales para su género y les permite desarrollar una fuente de ingresos.
La Prosoc, en coordinación con el Inmujeres, el Sistema de Aguas y la Secretaría de Medio Ambiente fueron las instancias encargadas de capacitar a estas 40 amas de casa, quienes recibieron además de un curso técnico sobre plomería, pláticas sobre conciencia y equidad de género, así como derechos humanos y ambientales.
Brugada señaló que con este programa también se busca resolver el problema de las fugas domésticas, ya que 20% de las redes domiciliarias presentan algún tipo de fuga, lo cual se suma al 30 por ciento de agua que se pierde en fugas en redes públicas.
Añadió que este grupo de 40 mujeres son habitantes de unidades habitacionales en Iztapalapa y durante un mes han sido capacitadas y apoyadas por el programa de cooperativas del Inmujeres y ya se organizan para tener su propio negocio.
En la actualidad se tiene una lista de 200 mujeres más quienes serán capacitadas en los próximos días, además de que ya se trabaja en los programas para capacitar a quien desee en pintoras de brocha gorda, electricistas o jardinería, todo con el objetivo de "romper roles sexistas y dar a las mujeres un empoderamiento".
A su vez, doña Olga Escutia resaltó la importancia de este programa porque ahora es ella quien atiende las fugas no sólo de su casa si no de su edificio en la unidad habitacional Solidaridad.
Aunque descartó que alguno de sus vecinos dudara de su capacidad para reparar una fuga, aceptó que ha sido difícil pues "creen que somos débiles o desconocemos cómo usar las herramientas", pero ahora "la mayoría, sean vecinos o vecinas, me piden reparaciones.
Al respecto, Genaro Machuca, trabajador del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) y supervisor de cuadrillas, señaló que algunos vecinos no les han permitido realizar reparaciones en sus casas porque creen que las van a hacer mal, sin embargo cuando ven buenos resultados en otros departamentos "nos llaman".
La procuradora social planteó que el objetivo del programa es contar con una plomera por cada una de las mil unidades habitacionales de la ciudad para ayudar a erradicar el problema de fugas y que las mujeres contribuyan a la economía familiar.
mvc