Después de 23 días de estar hospitalizado por un infarto celebral que sufrió, Carlos Sánchez fue dado de alta por lo que prácticamente se encuentra fuera de peligro.
El neurólogo Juan Nader comentó que aún no se sabe qué cantidad de cerebro murió y que por ello los próximos 6 meses serán fundamentales para saber las secuelas que arrojó dicho evento.
El galeno informó que al zaguero no se le colocó ninguna placa en el cráneo luego de que se le retiró parte del mismo para evitar que la inflamación que sufrió afectara órganos vitales.
Por otra parte, Benjamín Sánchez, padre del futbolista, señaló que su recuperación ha sido mejor de la que esperaban aunque sabe que será lenta y que tendrá que pasar por muchas terapias para que pueda salir adelante.
gdh