Con el dolor y la indignación reflejados en sus rostros, cientos de personas despidieron con aplausos y llanto a los hermanos Enrique y Samuel Rodríguez García, cuyos restos fueron trasladados a la ciudad de Mc Allen, Texas.
El cortejo fúnebre con los cuerpos de ambos empresarios fue escoltado por un escuadrón de motociclistas y amigos, desde la Funeraria Poza Rica hasta el aeropuerto "Tajín", de donde despegó un vuelo privado con los dos féretros y las familias Rodríguez, Ortega y Cuéllar.
El velatorio de la Sección 30 fue escenario de sentimientos encontrados. Por un lado las lágrimas, y por otro, la solidaridad plasmada en los aplausos al momento en que familiares y allegados a Samuel y Enrique depositaban los ataúdes dentro de la carroza.
Ambos hermanos fueron asesinados el pasado lunes 25, luego de haber sido secuestrados el 13 de agosto, por lo que la angustia de sus seres queridos se prolongó durante 2 semanas y tuvo un fatal cuan indignante desenlace.
Afuera de la funeraria, un escuadrón de motoristas de los clubes "Niebla" y "Tréboles Negros Chapter Poza Rica" montaban guardia a la espera de darle el último adiós a Samuel, a quien en vida acompañaron en sus múltiples viajes en carretera a bordo de una potente Harley Davison.
Dentro de la funeraria, la señora Mayuli Ortega recibía innumerables muestras de solidaridad, mientras en sus manos sujetaba con firmeza una foto de su desaparecido esposo Enrique.
Con los ojos empapados en llanto, la viuda agradecía el pésame de los asistentes. Poco después de las 3:30 de la tarde, los restos de Enrique y Samuel fueron depositados adentro de las carrozas de la Funeraria Poza Rica, en tanto los motociclistas -con una disciplina solemne y silenciosa- encendían los más de 20 bólidos estacionados en la calle 16 de Septiembre.
Mientras los deudos en la funeraria aplaudían al paso de los féretros, los integrantes de los clubes "Tréboles Negros" y "Niebla" hacían rugir las Harley Davidson, Yamaha y Kawasaki a modo de homenaje por el compañero caído. Su estruendoso rugido se escuchó como un desgarrador clamor de justicia.
El bufido de la veintena de motores ensordeció por unos minutos cualquier actividad en las cercanías de la funeraria, mientras los pilotos se enjugaban discretamente las lágrimas de dolor por la inesperada cuan dolorosa partida de Samuel. El cortejo fúnebre y el escuadrón de motociclistas avanzó por algunas calles de la colonia Tajín, para después continuar por la avenida Benito Juárez, y de allí al bulevar Lázaro Cárdenas.
Después de cruzar el puente Cazones I, la fila de vehículos se dirigió al aeropuerto "Tajín", en donde el séquito de motos se detuvo y finalmente se despidió a Samuel y Enrique. ¡Descansen en paz!
*César Ernesto Moreno García