Estimadas mexicanas, estimados mexicanos:
Para que podamos vivir mejor es indispensable contar con una economía competitiva, una economía fuerte y en crecimiento, que sea capaz de generar los empleos que necesitamos.
Desafortunadamente, este último año México ha enfrentado uno de los peores ambientes económicos internacionales. Hacía muchos años que no sufríamos, al mismo tiempo, recesión e inflación internacional, que son los dos peores males de cualquier economía.
Por un lado, la economía de Estados Unidos y de muchas naciones desarrolladas se encuentra prácticamente parada y, por el otro, los precios internacionales de muchas mercancías, entre otras el petróleo, los energéticos y los alimentos en todo el mundo han aumentado muchísimo en este año.
A pesar de todo eso la economía mexicana ha resistido razonablemente con solidez este escenario económico adverso y poco a poco vamos saliendo adelante.
Primero. El crecimiento de nuestra economía en el primer semestre de este año fue de casi el tres por ciento. Si bien es cierto que no es el crecimiento que necesita el país para progresar, es positivo este dato dado las condiciones tan adversas que tuvimos que enfrentar.
Segundo. El empleo también ha seguido creciendo, ya van más de 800 mil nuevas fuentes de trabajo en el país desde el inicio de mi Gobierno.
Tercero. La inflación que mide el aumento de precios en México es la más baja en nuestro país en todo el Continente Americano, salvo el caso de Canadá, y desde luego es la más baja de todos los países de América Latina.
Por otra parte, la confianza que hay en México ha permitido que aumente la inversión del mundo en nuestro país, que es una inversión, además, que genera empleos y que el año pasado alcanzó una cifra récord de casi 25 mil millones de dólares.
Hemos puesto en marcha una serie de programas para apoyar la economía, programas para ayudar a las pequeñas y medianas empresas a salir adelante, programas para promover la inversión en las zonas más marginadas del país.
Estamos realizando grandes esfuerzos para que no se afecte la economía de las familias mexicanas más pobres.
Un ejemplo de ello es que a pesar de los ajustes, el precio de la gasolina en México es 40 por ciento más barata que lo que cuesta en Estados Unidos y su precio en México es la tercera parte de lo que cuesta en muchos países de Europa. Lo hacemos para apoyar, precisamente, a las familias más pobres.
Pero no sólo estamos trabajando para superar esta coyuntura adversa, también estamos decididos a transformar a nuestro país con una visión de largo plazo.
Mi Gobierno sigue comprometido con una transformación profunda del aparato productivo nacional, porque queremos que la economía mexicana sea fuerte, competitiva, que crezca; por ello hemos impulsado reformas muy importantes en ese sentido.
Hemos reformado el sistema de pensiones, hemos logrado una Reforma Hacendaria por los que menos tienen, que fortalece las finanzas públicas, hemos reformado el sistema de justicia, hemos reformado el sistema electoral y especialmente estamos invirtiendo fuertemente en infraestructura, en educación y en salud.
Con estas reformas estamos impulsando cambios de largo alcance, cambios que buscan transformar a México de raíz y ayudarnos a construir la Nación que queremos para nosotros y para nuestros hijos.
Los problemas económicos internacionales que ahora enfrentamos son transitorios a final de cuentas, van a quedar atrás; pero lo que va a permanecer son los cambios de fondo que le estamos haciendo a la economía.
Al final de esta coyuntura difícil tendremos una economía más fuerte, más sólida, que crecerá más rápido y generará más empleos.
Por eso las reformas seguirán, porque debemos tener una economía que crezca, que vaya mucho más rápido, que genere mucho más empleos; una economía que sea capaz de competir y ganar en un mundo global; una economía que nos dé prosperidad, que sea armónica con el medio ambiente y que además distribuya el crecimiento con justicia y con equidad.