A partir de hoy, el Archivo Histórico del Distrito Federal, también conocido como Archivo de la Ciudad de México y Archivo del Ex Ayuntamiento de México, lleva el nombre de Carlos de Sigüenza y Góngora, por lo que se develó una placa y abrió una exposición.
Su director, Carlos Ruiz, recordó que el recinto se encarga de preservar, organizar y difundir el patrimonio documental de la ciudad de México y explicó que "su acervo data desde 1524, está organizado en distintos fondos relativos a la administración de esta ciudad desde la fundación de su ayuntamiento".
Desde hoy, añadió el funcionario ante numerosos invitados, "el acervo más importante de la ciudad se denomina de Carlos de Sigüenza y Góngora, en honor del hombre que debido a su inteligencia y conocimiento del valor de los documentos, recuperó para la ciudad su memoria histórica".
Recordó que el personaje que ahora da nombre al archivo salvó, el 8 de junio de 1692, aun a riesgo de su propia vida, los documentos del Cabildo de la ciudad, ante un motín popular que terminó en incendio. Este acto de valentía permitió salvar escritos valiosos; el más antiguo data de 1524.
Como encargado del archivo aseveró que el poner un nombre al recinto obedece a la necesidad de tener una identidad propia, "así como los países y las personas tienen un nombre particular, también el archivo debe tener uno, y qué mejor que el de este hombre valiente y valioso", subrayó Ruiz.
Explicó que una semana después del motín, el Cabildo asentó en el acta del 16 de junio que Sigüenza y Góngora había rescatado los documentos y le pidió que los reincorporara, a lo cual el personaje anotó en el primer libro de Cabildo la forma como los rescató y el momento cuando los devolvió.
El acto inició con la develación de una placa que reza: "Archivo Histórico del Distrito Federal Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700). El gobierno de la ciudad rinde homenaje al ilustre mexicano que salvó al Archivo del Antiguo Ayuntamiento del incendio provocado por el motín del 8 de junio de 1692".
Precisamente un día como hoy, pero de 1645, nació Carlos de Sigüenza y Góngora en la Ciudad de México y muy joven ingresó al colegio de jesuitas. Gracias a su tío Luis de Góngora adquirió el gusto por la poesía, y ya a los 17 años contaba con algunos escritos, como "Primavera indiana".
En 1667 dejó la Compañía de Jesús y entró en la Universidad para estudiar Teología y Matemáticas. Más tarde, en 1672 fue catedrático en la Real y Pontificia Universidad de México y ese mismo año se ordenó sacerdote, siempre con una vida sana y tranquila, pegada al arte.
Carlos de Sigüenza es una de las personalidades más características del barroco novohispano, y paradójicamente, precursor del pensamiento científico del Siglo XVIII. Gran conocedor de la Astrología escribió varias obras, entre ellas "Belerofonte matemático contra la Quimera astrológica".
Como historiador recibió el legado de Alva de Ixtlixóchitl. La realidad se disuelve en el mar de la anécdota y el mito de que en 1692 puso en riesgo su vida por salvar valiosos libros y códices del incendio del Ayuntamiento, razón por la que hoy es recordado por las autoridades de la capital del país.
Fue perito en fortificaciones, desagües y conocedor profundo del pasado indígena. Se considera a Sigüenza como el precursor del periodismo mexicano por el "Mercurio Volante", donde escribió sus experiencias en las lejanas regiones de Nuevo México, cuando desempeñaba el cargo de cosmógrafo.
También fue precursor de la novela con su obra "La relación de los infortunios de Alonso Ramírez". En el "Triunfo Parténico", de 1683, reseña los certámenes literarios promovidos por la Real y Pontificia Universidad.
Este documento es extraordinariamente valioso para el estudio de las letras mexicanas a fines del siglo XVII y es resguardado por el archivo que ya lleva su nombre.
Al morir en 1700, legó sus libros y manuscritos al Colegio de San Pedro y San Pablo. Góngora fue un ilustre hombre de ciencia y respetado escritor, sus escritos se caracterizaron por el recargamiento minucioso del gusto barroco, rico en procedimientos técnicos y novedosos por el color de los vocablos regionales.
mzr