El accidente del avión MD-82 de Spanair de la víspera en el aeropuerto de Madrid-Barajas podría afectar el futuro de la aerolínea, que vive uno de sus peores momentos operativos y financieros, indicó hoy el diario español Expansión.
El rotativo especializado en economía y empresas analizó este jueves las posibles consecuencias del suceso del vuelo JK 5022 que cubría la ruta de Madrid-Las Palmas de Gran Canaria y que dejó 153 muertos y 19 heridos.
"Resulta precipitado tratar de establecer una correlación entre el siniestro y la severa crisis financiera y de gestión que sufre la compañía aérea", aclaró Expansión.
Sin embargo, "desgraciadamente, y aunque la empresa resulte ajena a cualquier responsabilidad en el siniestro, las consecuencias pueden ser fatales para una empresa lastrada por el exceso de oferta en el mercado aéreo español y el encarecimiento del combustible", explicó.
A ello se suma "la endémica indefinición estratégica que ha caracterizado la gestión" de la empresa sueca SAS al frente de la aerolínea, por lo que "su mayor activo, la marca Spanair, corre ahora el riesgo de verse sepultado por el accidente de ayer".
Recordó que dos horas antes del accidente, el sindicato de pilotos Sepla lanzó un comunicado amenazando con la convocatoria de una huelga en la aerolínea, y al denunciar la indefinición del plan de viabilidad presentado recientemente por la compañía.
El sindicato criticó que el plan de Spanair incluye un Expediente de Regulación de Empleo para mil 100 empleados (un tercio de la plantilla), la retirada de 15 aeronaves, el cierre de todas sus bases operativas a excepción de Madrid-Barajas y Barcelona.
Asimismo, la cancelación de nueve rutas aéreas y la reducción de un 25% de su capacidad de vuelo.
"Estas medidas están teóricamente encaminadas a devolver la racionalidad financiera y operativa a una empresa que perdió 55 millones de euros (más de 80 millones de dólares) en el primer semestre de 2008", señaló Expansión.
Agregó que el grupo perdió el año pasado 154 millones de euros (225 millones de dólares), debido a una provisión de 133 millones de euros (unos 195 millones de dólares) por gastos de mantenimiento de la flota.
El resultado es que Spanair presentó, por segundo año consecutivo, fondos propios negativos por valor de 186 millones de euros (270 millones de dólares), lo que obligó a SAS a convertir parte de sus créditos en préstamos participativos.
Por ello, el grupo escandinavo se juega 287 millones de euros (420 millones de dólares) en créditos a su filial. SAS trató de vender a Spanair en el último año, pero canceló el proceso de venta por la falta de ofertas, al fracasar las negociaciones con otras compañías, entre ellas Iberia.
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