El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y varios de sus ministros interrumpieron sus vacaciones y viajaron a Madrid para seguir de cerca el accidente de aviación registrado en el aeropuerto de Barajas en el que perdieron la vida al menos 40 personas.
A este balance hay que añadir decenas de heridos de diversa consideración, 23 de ellos graves, según fuentes de los bomberos, que añadieron que todos ellos fueron ingresados en distintos hospitales de la capital española.
Los cadáveres serán trasladados al recinto ferial de Madrid, según informaron a Efe fuentes del aeropuerto y municipales.
El recinto de la Institución Ferial de Madrid (IFEMA) está situado a pocos kilómetros del aeropuerto y conectado directamente por carretera con el mismo.
Según las fuentes aeroportuarias, aunque gran parte de la hierba seca que crece cerca de las pistas ya habían sido segadas, la zona donde el avión se estrelló, en el extremo de la pista 36, tenía todavía el pasto alto y éste se incendió con el choque.
El accidente se produjo cuando un avión de la compañía Spanair, con destino a Las Palmas de Gran Canaria (archipiélago atlántico español) , con 164 pasajeros más 9 miembros de la tripulación a bordo, se salió de la pista al ir a despegar y se produjo un incendio.
El aeropuerto de Barajas ha declarado la emergencia, que es el grado máximo de alerta, y ha reunido el "gabinete de crisis" .
Allí se registran escenas de dolor entre los familiares y amigos de los pasajeros que viajaban en el avión siniestrado y que esperan noticias.
Cruz Roja Española ha desplazado sendos equipos psicosociales al aeropuerto y a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, uno de los principales destinos turísticos de España, para atender a los afectados y a sus familiares.
sc