La crisis en la industria aeronáutica, que implicaría la fusión de aerolíneas y la deaparición de otras, obedece a los altos costos y al déficit de turbosina, consideró el presidente de Investigación en Commodities de Merrill Lynch (ML), Francisco Blanch.
Sostuvo que el crecimiento del sector aeronáutico en los últimos cinco años fue alto para la capacidad energética mundial, lo que ha originado una contracción de la capacidad de oferta, en especial en Estados Unidos.
De acuerdo con la Secretaría de Energía, la demanda de turbosina en México será mayor a la oferta que proveerá Pemex a partir de los próximos años, por lo que en 2016 la importación del combustible para avión será de 3.6 millones de barriles diarios.
Lo anterior se fundamenta en el incremento de las operaciones, ya que se prevé la construcción de nuevos aeropuertos y ampliar otros en los próximos años, lo que se traduce en un aumento de la demanda de combustible.
Entrevistado por Notimex sobre la crisis que enfrenta el sector aeronáutico a nivel nacional e internacional, el experto de Merrill Lynch argumentó que la principal razón de ello es la falta de combustible, pues "había demasiados aviones en el aire".
México es uno de las naciones más afectadas por el incremento en el precio del petróleo, debido a que tiene problemas del lado tanto de la oferta como de la demanda.
La producción en México, continuó, cae de 6% a 9%, en tanto la demanda crece a una velocidad increíble, que puede tener como resultado una caída muy rápida de las exportaciones petroleras.
Para Francisco Blanch, se deben tomar medidas prontas y acordes con políticas internacionales para no sufrir los embates, pues existe la ventaja de aprobar una reforma energética que genere una mayor producción y que vuelva al país competitivo, en los mismos niveles de lo que se ofrece en el resto del mundo.
Por tanto, insistió, se tiene que definir un modelo urgente, porque la decisión que México tome frente a su sector energético va a estar vigilada por todos los inversionistas y mercados del mundo.
"Es una decisión importantísima para el mercado global del petróleo con alto impacto en el mundo", expresó el directivo, quien advirtió que de lo contrario México podría convertirse próximamente en un importador neto de crudo y sus derivados, como la turbosina.