El tenis llegó a esta ciudad y causó gran expectación, sobre todo por la caída estrepitosa del suizo Roger Federer y el paso espectacular del español Rafael Nadal, quien aterrizó con el número uno del mundo asegurado.
El impacto causado por el triunfo de Nadal sobre Federer en la final del torneo de Wimbledon fue rescatado y llevado al máximo de la publicidad, teniendo como objetivo que este duelo se repitiera en la final varonil de los Juegos Olímpicos Beijing 2008.
Lo que nunca se imaginaron los organizadores es que la gente, a la que incluso se le regalaron boletos, dejara de asistir a las finales en la cantidad esperada.
Así fue como en el último duelo de la categoría individual para mujeres se pudieron apreciar las tribunas vacías en el Centro Verde Olímpico de Tenis, inmueble construido para albergar a unos 17 mil espectadores.
Las rusas Dinara Safina y Elena Dementieva disputaron la medalla de oro sin hacerle justicia a tan bello escenario, ya que las tribunas y la gran obra realizada para albergar al llamado "deporte blanco" lucía vacía, con apenas poco más de 200 asistentes.
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