El gobierno y el Congreso mexicanos no recibirán al Dalai Lama, Tenzin Gyatso, durante la visita que éste realizará al país en septiembre próximo por la supuesta presión ejercida por China, denunciaron hoy a Efe fuentes de la Casa de Tíbet en el país.
"En esta ocasión, después de amplias conversaciones y de la posibilidad de que se dieran todos estos encuentros, como resultado de la presión del gobierno chino, ninguno de ellos se pudo formalizar", explicó Marco Antonio Karam, presidente de ese centro cultural.
Fuentes de la Cancillería consultadas por Efe aclararon que no tenían nada que decir sobre el caso porque al Dalai Lama no se le iba a dar tratamiento de jefe de Estado.
Karam sostuvo que en un principio, sobre la base de la agenda de dos visitas anteriores, se analizó un encuentro con el presidente Felipe Calderón, otro con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y un tercero en el Senado, donde el líder religioso dirigiría un mensaje de "ética parlamentaria".Recordó que en 1989 el Dalai Lama (Taktser, 1935) "fue recibido oficialmente por el presidente Carlos Salinas" y cinco años más tarde, en 2004, por el Congreso, el Secretario de Gobernación y por el alcalde de Ciudad de México, "que le entregó el reconocimiento de 'visitante distinguido'".
En esta ocasión, la agenda contará con actos culturales y espirituales, pero no políticos.
El 7 de septiembre por la mañana el líder espiritual tibetano realizará una conferencia pública y gratuita en el Autódromo de los Hermanos Rodríguez, a la que se espera que acudan entre 20 mil y 30 mil personas.
Además se celebrarán reuniones espirituales del 8 al 10 de septiembre en el Teatro Metropolitan de la capital mexicana, y el 9 de septiembre ante unos 10 mil becarios de la Fundación Telmex en el Auditorio Nacional de la capital mexicana.
La falta de actos políticos, que Karam lamentó, ha sido inclusive "aceptada por el propio Gobierno" de México.
"El secretario particular del presidente, César Nava, así nos lo comunicó", agregó Karam, quien sostuvo que el Ejecutivo ha solicitado a diversas dependencias que no reciban al líder espiritual.
Según Karam, hubo una acción de diplomáticos chinos opuestos a la visita.
"Han estado muy activos, el embajador chino hablando con empresarios, con gente de Gobierno, con diplomáticos, intentando hacer lo mismo", indicó.
Ello ha propiciado incluso la retirada de algunos patrocinios que tenía comprometidos la Casa de Tíbet.
"Lo grave de todo esto no es que el presidente no lo reciba, sino que lo haga como resultado de la presión de un gobierno extranjero", se quejó Karam.
El presidente de la Casa de Tíbet aclaró que los trabajos para montar la agenda los hizo el centro que dirige por iniciativa propia, y no a petición expresa del líder espiritual.
fml