El himno de Estados Unidos dejó de sonar hoy en el momento más emocionante del acto de entrega de medallas de los 400 metros estilos, cuando el estadounidense Michael Phelps estaba a punto de que se le saltaran las lágrimas en el podio del "Cubo de agua".
Con todo el público puesto en pie, la primera entrega de medallas de la competición de natación, y con el presidente de los Estados Unidos, George Bush, y su esposa, Laura, en la tribuna, el himno se escuchó ya empezado.
A pesar de ser la séptima vez que este nadador sube a lo más alto del podio en unos Juegos Olímpicos, ya que en Atenas lo hizo en seis ocasiones, en la capital china hoy estuvo cerca de llorar mientras las banderas de su país en su honor y en el del medallista de bronce, Ryan Lochte, y el húngaro Laszlo Cseh, segundo en la final, eran izadas. Quizá la interrupción del himno evitó las lágrimas de Phelps.
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