La inauguración de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 no defraudó a nadie y cumplió su promesa de ser de las más espectacular de todos los tiempos.
El desarrollo y la organización de la ceremonia de apertura mantuvieron a los más de 90 mil asistentes en el Estadio Olímpico, Nido de Pájaro, atentos a lo que el espectáculo artístico y de fuegos pirotécnicos ofrecía dentro y fuera del recinto olímpico.
Pero este espectáculo rebasó aquellas inauguraciones del pasado que habían sido catalogadas como las más emotivas de la historia, como los de Barcelona 1992, Sydney 2000 e incluso Atenas 2004.
Barcelona '92 fue catalogada como la inauguración más emotiva del siglo XX, cuando el basquetbolista español Epi prendió la llama en una flecha y el encargado de lanzarla con un arco fue Antonio Rebollo, la flecha cayó en el pebetero del Estadio Olímpico de Montjuic, con lo que se inauguraban los Juegos Olímpicos rompiendo con los esquemas del clásico encendido después de subir las escalinatas.
Para la celebración de apertura de Sydney 2000, la tecnología y habilidad del hombre se vio reflejada en este evento, cuando Cathy Freeman fue el último relevo de la antorcha y subió al escenario, que era una fuente en casi toda su totalidad, y a sus pies el cono del pebetero olímpico se levantó y la corredora sólo levantó el brazo para encender el fuego olímpico.
La edición de Atenas 2004 tuvo un enorme reto, alcanzar o superar las dos ceremonias de inauguración mencionadas, por lo que los griegos mantuvieron una coordinación e ingenio para la colocación de la antorcha olímpica.
El Estadio Olímpico de Atenas estuvo construido de una manera especial, ya que en la cabecera norte, con dirección a la antigua ciudad de Olimpia, fue colocado el pebetero y que al momento de ser encendido por el regatista griego Nikolaus Kaklamanakis, se levantó automáticamente una estructura en forma de vela se encargó de prenderlo.
Finalmente, esta edición china de los Juegos Olímpicos rompió con los esquemas establecidos en el pasado, al contar con el último relevo "sorpresa" Li Ning, ex tricampeón de gimnasia en Los Ángeles 1984, quien corrió sobre un rollo de papel de un pergamino, el cual fue dibujado por un rayo de luz en la circunferencia del Nido de Pájaro, para encender el pebetero, el cual tenía una mecha en la parte inferior izquierda, y por ahí la llama olímpica llegó para encenderlo.
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