El presidente de China Hu Jintao junto al presidente del Comité Olímpico Internacional, Jaques Rogge, inauguraron formalmente los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
El presidente de la organización de la XXIX Olimpiada, Liu Qui, acompañó a Rogge en la ceremonia tras el desfile de las delegaciones.
Rogge felicitó a China por haber logrado el sueño de realizar los juegos y lamentó la devastación que dejó el terremoto de hace unos meses.
"Atletas los juegos fueron creados para ustedes, diviértanse. Se trata de la reunión pacífica de 204 delegaciones. Por favor compitan con respeto. Son el ejemplo a seguir. Rechacen el doping y la trampa", dijo Rogge a los participantes.
China, un país que una vez se apartó del resto del mundo, abrió sus puertas de par en par este viernes al celebrar su primera ocasión como anfitrión de unos Juegos Olímpicos, con un espectacular despliegue de pompa y pirotecnia en unas justas sin parangón por su mezcla de problemas y potencial.
Como potencia mundial en ascenso, China dio la bienvenida a numerosos dignatarios extranjeros en una ceremonia de apertura presenciada por 91 mil espectadores en el llamativo Estadio Nacional y con una audiencia global de 4 mil millones de espectadores. Se le describió como la gala más inmensa y costosa en la historia olímpica, usándose unos 30 mil fuegos artificiales.
Convertida ya en potencia económica, China tiene la oportunidad de superar a Estados Unidos en la cosecha de medallas de oro con sus legiones de atletas entrenados intensamente desde la niñez.
La antesala de los juegos tuvo ingredientes épicos. China invirtiendo 40 mil millones de dólares en infraestructura, recuperándose de un catastrófico terremoto en la provincia de Sichuan en mayo, luchando por reducir la porfiada contaminación de Beijing.
El presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro ruso Vladimir Putin sobresalieron dentro del grupo de líderes presentes en acto en el que China proclamó que ya figura entre las potencias. Bush, a quien China reprendió al expresar su inquietud por la condición de los derechos humanos en el país, es el primer mandatario de Estados Unidos en asistir a una ceremonia de apertura en suelo extranjero.
jigh