Rafael Nadal no ha tenido mucha paz desde que llegó a
Beijing, pero la nueva aureola que le dieron sus victorias sobre Roger Federer
en las finales de Roland Garros y Wimbledon le permiten conducirse de una
manera diferente. Debutante en Juegos Olímpicos, el español se estrenará como
número uno del mundo el 18 de agosto, al día siguiente de la final del torneo
de tenis.
En Beijing se cumplen los primeros 20 años desde que
el tenis da medallas en los juegos y la justa atrajo a lo mejor de lo mejor,
con nueve de los 10 primeros del ranking masculino y ocho de las 10 primeras
entre las mujeres.
Los reflectores se centrarán en Nadal y Federer, su
enconado rival al cual finalmente dio caza al bajarlo de la cima tras una cifra
récord de 235 semanas al tope de la clasificación.
Federer es el primer cabeza de serie, pero el favorito
y sensación es Nadal, ganador este año de su cuarto Roland Garros seguido y su
primer Wimbledon.
Residente de
la Villa Olímpica, el mallorquín posiblemente ha sido el atleta más
fotografiado. La fama, sin embargo, es lo último que le preocupa.
Nadal expresó inquietud por "el cambio de horario,
muchos partidos acumulados y una humedad terrible, que hace que la raqueta se
me resbale".
"Espero que de aquí al lunes tenga tiempo para
adaptarme", indicó Nadal al referirse a su primer compromiso del torneo de
sencillos ante el italiano Potito Starace.
Ese es un rival accesible, pero el resto de la llave
parece un campo minado. Después de Starece, asoman Lleyton Hewitt, Radek
Stepanek y Andy Murray. Novak Djokovic o David Nalbandian podrían ser rivales
en semifinales.
En su tercera olimpiada, al suizo Federer le tocó
arrancar frente al peligroso ruso Dmitry Tursunov, 35 en el ranking, pero en
líneas generales su cuadro es accesible para alcanzar la final.
Marginado del podio en sus dos experiencias
anteriores, Federer se toma el torneo como una especie de tabla de salvación al
encontrarse en agosto sin haber ganado un solo título importante.
Fue derrotado por Nadal en Roland Garros y Wimbledon,
donde vio interrumpida una racha de cinco títulos sucesivos. También ha sufrido
varias derrotas fuera de los Grand Slams.
"Perdí varios partidos que nunca hubiese perdido,
aunque no en torneos que me hagan llorar", afirmó Federer. "Los Juegos y el
Abierto de Estados Unidos son los que más importan ahora y no los rankings".
Nadal no será el único que debutará en una olimpiada.
El serbio Djokovic, campeón del último Abierto de Australia, y el argentino
David Nalbandian, a quien una lesión abdominal dejó fuera de Atenas hace cuatro
años, son bisoños.
"Estoy con muchas ganas, la otra vez me quedé con la
espina clavada por haber estado en Atenas y no haber podido participar. Uno de
mis objetivos de este año eran los Juegos Olímpicos, ojalá que se pueda
conseguir algo importante para el país", declaró Nalbandian, quien como séptimo
cabeza de serie es el latinoamericano más encumbrado en el torneo.
El defensor del título es el chileno Nicolás Massú,
quien llega inmerso en un pésimo momento que lo tiene fuera de los 100 primeros
del ranking.
Su gesta en Atenas, donde se alzó las preseas doradas
en sencillos y en dobles junto a Fernando González, sigue fresca.
"Hace cuatro años viví los mejores días de mi vida",
recordó Massú. "Sé que mi ranking no es ahora el mejor, pero eso no me importa.
Creo que cuando juego por mi país juego mejor".
Serbia podría acaparar los títulos en ambas ramas de
individuales. Aparte de Djokovic, Ana Ivanovic y Jelena Jankovic son las dos
primeras preclasificados de la rama femenina.
Pero no pierdan la pista a las hermanas Venus y Serena
Williams. Venus intentará repetir su proeza de Sidney 2000, donde ganó en
sencillos y dobles.
gdh