La ejecución del mexicano José Medellín en Texas está detenida mientras la Corte Suprema federal analiza una apelación en su caso.
A pesar de que la ejecución estaba programada para las 18:00 horas de México, la orden judicial para su muerte permanece en vigencia hasta la medianoche.
Si el Supremo fallara en contra, la última palabra sobre la ejecución la tendría el gobernador de Texas, Rick Perry, aunque los abogados de Medellín consideran poco probable que muestre clemencia, después de que ayer la Junta de Perdones no le recomendara hacerlo.
Las campanas de la prisión sonaron a la hora programada para la ejecución, lo que motivó un espontáneo aplauso de una docena de activistas contra la pena de muerte congregados en el lugar.
Texas está impedida de continuar con la ejecución si existen recursos legales pendientes en los tribunales.
En caso de que la corte no emita una resolución antes de la medianoche, la ejecución se pospondría por 30 días.
Medellín se reunió con su familia durante cuatro horas en el penal de Huntsville.
Su padre, Venancio, su madre, María, y su hermana Daneida Medellín pasaron junto a José las cuatro horas que establece la ley antes de que al reo se le aplique la pena capital.
En la reunión familiar también estuvo su amiga Sandra Crisp, que será la única amiga cercana que asistirá a su ejecución y a quien Medellín ha hecho responsable de sus enseres y su cuerpo, una vez que sea ejecutado.
Medellín fue condenado a muerte en 1994 por la violación y asesinato de Jennifer Ertman, de 14 años, y Elizabeth Peña, de 16, a las que él y otros cinco miembros de su pandilla violaron, golpearon y asesinaron ahorcándolas con un cinturón.
fml