Los jugadores del equipo de futbol Barcelona,
entre ellos el mexicano Rafael Márquez, provocaron tumultos en una tienda
deportiva del centro de Chicago, a la que asistieron para firma de autógrafos.
Su presencia duró menos de diez minutos, pero
los aficionados llegaron con más de una hora de anticipación y formaron largas
filas para entrar al lugar, muchos de ellos portando la camiseta del equipo o
preparada en la mano para el autógrafo.
Su espera no fue recompensada como esperaban ya
que debido a lo apretado del programa del equipo, que tenía que entrenar por
segunda vez en el día, los jugadores se retiraron después de dedicar escasos
autógrafos.
Pocos minutos antes de las cinco de la tarde el
equipo completo arribó, vistosamente vestidos de anaranjado, a la zona
turística conocida como la Milla Magnifica. Los jugadores entraron de inmediato
a la tienda y subieron a un templete repartiendo saludos.
El presentador de una cadena televisora hispana
que organizó el evento, permitió preguntas de los aficionados a distintos
jugadores, y aunque Rafael Márquez fue el más solicitado lo dejaron para el
cierre.
Un aficionado le preguntó al llamado
"kaiser de Michoacán" que era más importante, cumplir con su equipo o
estar en la selección mexicana.
Y Márquez dio una breve respuesta que provocó
los aplausos de cientos de mexicanos que asistieron a la supuesta firma de
balones: "Siempre estaré presente para la selección".
Cuando los jugadores se retiraron aún en la
acera de la tienda conocida como Nike Town había aficionados formados en fila
en espera de entrar al lugar, que se conformaron con ver a los jugadores
abordar el autobús.
"Eso fue todo?, preguntaba un aficionado
confundido, me salí del trabajo para nada, !ni siquiera los alcancé a ver con
tanta gente!", "Quería que Rafa me firmara mi playera", agregó
un mexicano que llevaba en una mano el jersey tricolor.
Una familia mexicana que logró entrar a la
tienda cuando los jugadores ya no estaban, optó por retratarse con un enorme
poster de Rafael Márquez y de Carles Puyol, el capitán del equipo, las únicas
fotografías que colocaron en el local.
Desde su llegada este jueves a Chicago, los
futbolistas del Barça han
estado acompañados por aficionados que llegan a los entrenamientos, o se
mantienen fuera del hotel en espera de "cazar" un autógrafo y con
suerte tomarse una foto con alguno de ellos.
Por la mañana, en su entrenamiento en el campo
de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC), decenas de adolescentes,
jóvenes y adultos hispanos, anglosajones y de la cercana comunidad italiana
aguardaron pacientemente por dos horas.
Los futbolistas se mostraron accesibles a
firmar autógrafos antes de abordar el autobús de regreso a su hotel, pero tenían
prohibido dar entrevistas.
Por la tarde, en el estadio Toyota, del Chicago
Fire, un segundo entrenamiento permitió a cientos de personas contemplarlos
desde las gradas pero tampoco hubo acercamiento.
Este sábado el equipo Barcelona entrenará por
la mañana y después tendrá tiempo libre con el fin de relajarse para el
encuentro del domingo en el estadio Soldier Field contra el equipo mexicano
Chivas de Guadalajara.
gdh