La ciudad de Matamoros lució desierta la mañana de este miércoles, ningún establecimiento comercial ha abierto sus puertas, el alumbrado público sigue encendido y una lluvia de baja intensidad con vientos mantiene a la gente en sus casas.
En las calles hay patrullas del Ejército mexicano por el Plan DN-III, y de las policías federal y municipal haciendo acto de presencia para evitar actos de rapiña.
La única zona donde se observa intensa actividad es en los alrededores de la plaza principal, en donde poco después de las 7:30 horas llegó el gobernador Eugenio Hernández para encabezar una reunión de evaluación del Sistema Municipal de Protección Civil.
En la madrugada del miércoles el ayuntamiento de Matamoros recibió informes del Sistema Nacional de Protección Civil y del Servicio Meteorológico Nacional que hacen prever que el huracán Dolly toque tierra cerca de las 11:00 horas.
En esta ocasión se prevé que el ojo del huracán sí pase por este punto fronterizo y que la mayor intensidad de los vientos de este meteoro azoten a Matamoros y a Brownsville, Texas, Estados Unidos, con vientos que podrían alcanzar rachas de hasta 150 kilómetros por hora.
A las 7:40 horas, en el centro de Matamoros las lluvias comenzaban a intensificarse y los vientos ya doblaban algunas palmeras y empezaban a arrancar las primeras hojas de los árboles.
Las autoridades locales no han anunciado suspensión de actividades en el gobierno estatal ni municipal, sin embargo algunas empresas privadas, así como establecimientos comerciales y maquiladoras anunciaron a su personal desde la víspera que por lo menos en el primer turno no habría producción.
Se espera que cuando el huracán toque tierra haya suspensión intermitente de energía eléctrica sobre todo en colonias bajas de las ciudades y municipios costeros, para evitar incidentes por la eventual caída de cableado eléctrico y postes.
scf