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Ahí va el técnico de la Selección Nacional, muy serio, sobre la pista de
tartán del estadio Olímpico Universitario, acompañado por dos bellas edecanes,
vestidas idénticas de negro y con escote. Una en cada brazo.
El andar de Sven-Göran Eriksson culmina en el banquillo de los Pumas,
donde se da su encuentro con Ricardo Ferretti.
Un par de acorbatados sujetos acompañan al personaje. Aparentan ser
personal de seguridad. No, no lo son.
Como tampoco Esben es Sven. Pero eso todavía no lo sabe El Tuca, quien
interrumpe la práctica de su equipo para saludar de mano al imitador.
La charla no prospera, porque el técnico de Pumas no logra entablar
comunicación con el actor. "Bienvenido", le dice Ferre-
tti, pero El Sueco le habla en inglés y la vacilada prosigue.
"No pude platicar nada, porque el inglés a mí no se me da. Cuando lo
hablo es así: ‘yo Tarzan tú Jane'; entonces nos quedamos mudos los dos",
comparte Ricardo, quien observa con buen humor la ‘puntada' del falso Eriksson.
La ‘visoría' de Esben dura menos de 10 minutos, entre su lento andar,
ida y vuelta, sobre la pista de tartán, hasta su partida, a bordo de una
camioneta café.
Las cámaras se agolpan por escuchar alguna declaración del técnico
nacional. Y éste, sin soltar a las chicas, concede algunas palabras.
"En estos momentos tienen que entender que estoy en la búsqueda de los
jugadores para construir el mejor equipo", dice el doble de Eriksson en inglés.
"Estoy muy contento de ver más jugadores mexicanos", prosigue la farsa,
e incluso promete una entrevista más amplia con El Tuca. "Creo que tendremos
muchas ocasiones más para hablar del equipo".
Hasta se da tiempo de opinar sobre el estadio de CU. "Es un edificio muy
bonito, no es igual a los que se han construido últimamente", comenta y todavía
se disculpa por las dificultades, "perdonen mi mal español...".
Las cámaras lo siguen hasta el estacionamiento, donde se despide en
castellano: "Hasta luego". Mas, en realidad, Esben es el actor inglés Derek
Williams, quien ya había hecho esa representación en Europa.
Pero miren que había pistas para descubrirlo desde antes.
Por ejemplo, Eriksson no habría llegado a ningún entrenamiento
acompañado por dos edecanes (a menos que fueran sus hijas, como bromeaban
algunos por ahí). En la charla con Ferretti habría empleado el portugués,
idioma que olvidó frente al estratega felino.
Y, peor aún, Eriksson no hubiera asistido a CU sin la compañía del
secretario general de la FMF, Decio de María Serrano (salvo que a los graciosos
se les ocurra contratar también a Pedro Armendáriz Jr.).
"Yo pienso que fue una buena broma. Los tres minutos que perdí, me cayó
bien", concluye Ricardo Ferretti. Mas a su mediocampista, Israel Castro, le
parece "una falta de respeto".
Enterada del chiste, la Femexfut alerta a los demás clubes, vía un comunicado,
en el que les pide: "No se dejen sorprender". Eriksson, el verdadero, está en
Boston, donde se desarrolla la Superliga y su regreso a México será el 21 de
julio.
gdh