La
detonación de carros bomba, en la continúa guerra que durante muchos
años libran los carteles de la droga en Sinaloa, no es una táctica
nueva.
Hace dieciséis
años, por primera vez, en forma simultánea, en dos fraccionamientos de
esta ciudad, decenas de residencias fueron cimbradas por las
explosiones, con un saldo de un velador muerto, siete lesionados y
viviendas dañadas.
Nuevamente, estos
métodos, de tipo terrorista, vuelven a estar presentes en los continuos
enfrentamientos entre grupos antagónicos, como sucedió, en la colonia
Diez de Mayo, donde un carro compacto, cargado con tres cilindros de
gas, de 10 kilos cada uno, fue incendiado, sin logar que este
explotara.
La unidad,
colocada en la puerta de la vivienda, marcada con el número 2095, de la
calle 21 de Marzo, fue retinada por el ejército y posteriormente,
puesta a disposición del Ministerio Público Federal que atrajo las
investigaciones.
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