El poeta
Alí Chumacero continúa en su celebración por nueve décadas de vida. Su festejo,
durante la primera de dos mesas redondas organizadas por el Fondo de Cultura
Económica, fue un regreso a sus orígenes a leer "Poema de amorosa raíz", que
escribió cuando tenía 17 años y fue publicado en 1940 en la revista Tierra
Nueva.
Acompañado
de Vicente Quirarte, Eduardo Lizalde y Caerlos Montemayor, el poeta nacido en
1908 en Acaponeta, Nayarit, sólo agradeció a la Lotería Nacional el billete en
su honor, cuyo sorteo será hoy, y a sus amigos por las palabras cariñosas;
luego leyó el poema que dice:
"Cuando aún
no había flores en las sendas, porque las sendas no eran ni las flores estaban,
cuando azul no era el cielo ni rojas las hormigas, ya éramos tú y yo".
Durante la
mesa redonda celebrada en el Centro Cultural Bella Época, Eduardo Lizalde dijo
que al celebrar al gran poeta que es Chumacero se olvida al gran prosista, que
ha sido antologado en varios libros, que dan cuenta del rigor literario, la
inteligencia, la calidad intelectual y la amplia cultura del poeta.
"Alí
Chumacero siempre ha dicho que la poesía es lo real y lo absoluto, que el poeta
no puede dedicarse a lo cotidiano, lo ordinario o lo vulgar; Alí tiene una gran
conciencia de la poesía, es un lector, un guía y un colega de muchos
contemporáneos y de escritores de generaciones anteriores".
Por su
parte, José Emilio Pacheco, en un texto que envió y que fue leído por Martí
Soler, reconoció su falta de calidad poética para igualar la poesía de Alí
Chumacero y dijo que quizá pueda crear un poema tan grande como los suyos para
2018, cuando se reúnan de nueva cuenta para celebrar el centenario del
nayarita.
Mientras
Carlos Montemayor se refirió a la enseñanza que durante 25 años ha absorbido de
Chumacero, reconoce que es un gran poeta, tipógrafo, educador y, sobre todo,
porque él lo quiere así, un corrector de pruebas.
Vicente
Quirarte recordó como Alí arribó en 1937, con menos de 20 años, a la ciudad de
México procedente de Guadalajara; como ese muchacho que vivía en la calle de
Costa Rica no dejó ver a quienes lo conocían que se gestaba una de las más
grandes odiseas de las letras mexicanas.
Comparó a
Chumacero con el "Príncipe Feliz" de Oscar Wilde, porque se trata de un hombre
que ofrece felicidad a los otros a través de su poesía y sigue siendo un
muchacho rebelde a sus 90 años.
gdh