El secretario de formación Política del CEN del PRD, Fernando Belaunzarán tronó en contra de la lideresa de ese partido en el Distrito Federal, Alejandra Barrales quien, con atole y tortas, promovió un acto de apoyo del delegado en la Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil.
“Es un acto desafortunado, está actuando más como jefa de tribu que como presidenta del partido”; defender a Chiguil, dijo, es defender lo indefendible, es una lucha perdida que además le va a costar al PRD, porque va en contra del sentimiento de la opinión pública.
Advirtió que personalmente incluirá este tema en la agenda de la próxima sesión plenaria del Comité Ejecutivo Nacional de ese partido para que se adopte algún pronunciamiento o resolución.Si se fueron el jefe de Seguridad Pública y el Procurador, no se puede mantener al delegado, es una cuestión de sentido común.
“Por supuesto que había responsabilidad, no solamente dentro del operativo, sino en que funcionara ese lugar sin condiciones de protección civil”.Si Alejandra Barrales pretende ser presidenta del partido en el DF que se comporte como tal, que piense en los intereses generales y en ese sentido tenemos que ser congruentes, advirtió tajante.
Nadie está disputándole el espacio que tiene su grupo en la delegación Gustavo A Madero, ese no es el problema; nadie está disputando ese espacio al grupo de Martí Batres, a cuyo grupo pertenece Chiguil. No se puede defender hasta la ignominia a alguien que no tiene las condiciones ni políticas, ni morales para dirigir la delegación.
Por ello, hizo un llamado a Alejandra Barrales para que rectifique su postura en este caso.Hace que nos comparen con lo que significan Mario Marín y Ulises Ruiz para el PRI o Juan Camilo Mouriño para el PAN. “No podemos nosotros reproducir esa lógica de aferrarse al hueso”, sentenció.
Por su parte, el presidente sustituto del CEN del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, admitió que su partido “está interviniendo para que este problema se resuelva lo más pronto posible”, pero advirtió que se debe acatar la resolución de la Comisión de Derechos Humanos.
En este sentido, recordó que dicho órgano encontró responsabilidades éticas, políticas y de otra naturaleza a por lo menos tres instancias: el Secretarío de Seguridad Pública, el Procurador y el delegado de Gustavo A. Madero.
“Nosotros debemos de cumplir con nuestra palabra empeñada de respetar esta recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Me parece que todo esfuerzo que vaya en sentido contrario no es el adecuado”
mfsla