La presidencia francesa de la Unión Europea (UE) lanzará el próximo domingo la Unión por el Mediterráneo, uno de los proyectos estrella de Nicolás Sarkozy, para estrechar las relaciones económicas y políticas del área.
Con una multitudinaria cumbre en París, Francia, será inaugurada la nueva unión diseñada para estrechar los vínculos entre los países europeos y sus vecinos al sur y al este.
"La presencia de todos esos gobernantes europeos y mediterráneos en París es algo muy emocionante y la mejor noticia para la paz en Medio Oriente. Espero que podamos observar una serie de avances", afirmó Sarkozy el jueves ante el Parlamento Europeo.
Sarkozy tiene grandes expectativas en que la unión de líderes árabes y las autoridades de Israel en un mismo grupo político ayude a mejorar el diálogo y contribuya a la solución del conflicto palestino-israelí.
La UE también espera que la Cumbre de París adopte posiciones en relación a la gobernabilidad conjunta y proyectos "que aporten mejoras tangibles a la vida y los medios de subsistencia de los ciudadanos", subrayó por su parte la Comisión Europea (CE).
Esos proyectos deberán "promover el crecimiento, el empleo, la cohesión regional y la integración socioeconómica en ámbitos como la energía y la seguridad energética, el medio ambiente, la protección civil, el transporte y la educación", consideró.
Los socios apuestan por la participación de la iniciativa privada y de instituciones financieras internacionales para financiar estas iniciativas.
Una Secretaría Conjunta gestionará los proyectos y un Comité Permanente de Representantes Euromediterráneos dará apoyo a las nuevas estructuras institucionales y administrativas.
Además, se celebrarán cumbres bienales de jefes de gobierno, así como reuniones anuales de los ministros de Asuntos Exteriores y altos funcionarios, además del establecimiento de una co-presidencia, en un inicio asumida por Francia y Egipto.
"Unidos somos más fuertes y confío en que el acuerdo (de la Unión Mediterránea) acelerará el avance hacia nuestro destino compartido", enfatizó a su vez el presidente del Ejecutivo europeo José Manuel Durao Barroso.
"Una mayor participación del sector privado añadirá un importante componente a nuestro esfuerzo conjunto", agregó.
Sin embargo, la reunión se avecina con criticas de algunos países no europeos e incertidumbre acerca de los líderes que estarán presentes en la ceremonia en el imponente Grand Palais parisino.
Una marcada ausencia será la del jefe de Estado de Libia, Muammar Gaddafi, quien calificó el empeño de Francia por implementar la Unión por el Mediterráneo de "deseo imperialista".
Tampoco el rey Abdullah de Jordania estará presente, aunque Algeria y Turquía, tras mucha reticencia, acabaron aceptando la invitación.
Las autoridades turcas temen que el proyecto sea una forma de eliminar sus posibilidades de un día formar parte de la UE, una ambición rechazada de manera abierta por Francia.
El proyecto, propuesto por Sarkozy el año pasado, da cuenta de una unión de 44 países y sustituirá el Proceso de Barcelona, establecido en 1995.
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