Encantó a la reina de
Inglaterra, cautivó a Israel, impresionó a George W. Bush y se ganó a los más
duros de ganar: los franceses.
¿Pero podrá la primera dama de Francia, la
modelo convertida en cantante Carla Bruni, que se casó con el presidente
Nicolas Sarkozy en febrero, seguir diseminando su magia una vez salga al
mercado su nuevo álbum el viernes?
Su éxito, o fracaso, sería un asunto de
estado.
La italiana Bruni es una esposa inusual para
cualquier líder nacional. Pero en Francia, donde corre un profundo
conservadurismo, es en muchos sentidos la antítesis de lo que se supone debe
ser una primera dama.
Autodescrita como una mujer moderna, la
otrora madre soltera de 40 años no esconde un pasado que incluye publicitadas
salidas con personalidades como Mick Jagger y Eric Clapton.
Y aunque los franceses se han escandalizado
con el estilo de vida aparatoso de Sarkozy y su divorcio apenas meses después
de ganar las elecciones, Bruni les ha caído muy bien.
Educada en la alta sociedad y con una clásica
elegancia, Bruni ha recibido elogios de los medios y resultados favorables en
encuestas de opinión.
'Incluso ha demostrado ser una mujer muy
inteligente'', dijo Jean-Luc Parodi, un analista político. ''El modo en que se
ha manejado desde que se casó muestra que entiende muy bien al presidente y a
la sociedad francesa''.
El título de su nuevo álbum, su tercero, es
revelador: Comme si de rien n'etait (Como si nada hubiese pasado) .
El viernes sale a la venta en múltiples países europeos, entre la cumbre del
G-8 en Japón y una cumbre el 13 de julio de líderes mundiales en París.
En el palacio presidencial del Elíseo, donde
la primera dama tiene una oficina pero no ha fijado una residencia permanente,
la fortuna de Bruni es de interés estratégico. Un asesor de Sarkozy, Pierre
Charon, fue asignado a guiarla por los campos minados de la política francesa.
''Por el momento, ella es una buena carta'',
dijo Colombe Pringle, editora ejecutiva de la revista de farándula Point de
Vue.
Pero ''eso puede cambiar muy rápido'',
añadió. ''Es importante que (el álbum) sea bueno''.
Sarkozy asumió la presidencia en mayo del
2007 con elevadísimos niveles de aceptación, pero en el curso de seis meses
había agotado esa reserva de apoyo. Su turbio divorcio en octubre de Cecilia
Sarkozy y un estilo excesivamente desenvuelto alarmó a los franceses que
prefieren que sus presidentes luzcan, pues, presidenciales.
Más allá de su imagen, el que no haya
conseguido en poco tiempo los cambios profundos que prometió contribuyó a
generar decepción.
Entonces llegó Carla al rescate.
Menos de cinco meses después de su boda con
Sarkozy el 2 de febrero, el punto culminante de un fulgurante romance, Bruni le
ha dado cierta calma al frenético mandatario y mejorado la imagen presidencial,
al parecer sin comprometer su propia esencia.
Pese al impulso, el apoyo a Sarkozy se
mantiene alrededor de un 40% en comparación con el 70% que recibió Bruni en
junio.
Bruni, proveniente de una adinerada familia
de industriales y músicos de Turín, debutó como cantante en el 2002 con el
disco Quelqu'un m'a dit (Alguien me dijo) . A ritmo de música folk y
con su voz sensual, el álbum fue un éxito y se vendieron 2 millones de copias.
Un segundo CD, No Promises, no lo fue.
Una de las 14 canciones de su nueva
producción, Ma came (Mi droga) , ya ha motivado las iras del
ministro de relaciones exteriores de Colombia Fernando Araújo, quien se ofendió
por la letra: ''Eres mi droga/Más mortal que la heroína afgana/más peligrosa
que la cocaína colombiana''.
''Viniendo de la esposa del presidente de
Francia, este tipo de declaración es muy dolorosa para Colombia'', dijo Araújo
el mes pasado luego que el diario francés Le Figaro publicó el texto. Colombia
produce más del 80 por ciento de la cocaína del mundo.
Bruni escribió y compuso la mayoría de las
canciones del disco, que también incluye una versión de You Belong to Me de
Bob Dylan y un tema en italiano.
cvtp