El 6 de junio de 2008 fue un día trágico para Simón Chaparro Alcántara y Adán Ugarte Jaimes. No era porque recordaban con tristeza la conmemoración de la muerte de la primera aviadora mexicana, María Marcos Cedilla, o porque ese mismo día, pero del año de 1915, Álvaro Obregón vencía a las fuerzas de Francisco Villa en Santa Ana de la Conde y La Trinidad, cerca de León, Guanajuato.
En realidad, hacían cualquier otra cosa menos que recordar efemérides. Ellos no sabían que la muerte iba a llegar en forma de rayo. Simón se encontraba realizando trabajos de electricidad, cuando un rayo le cayó y lo fulminó, en el poblado conocido como La Estancia, ubicado en el Estado de México.
Adán, quien vivía en San Pedro, en Temascaltepec, salió de su casa para recoger trozos de madera, cuando lo sorprendió una tormenta. Durante la lluvió, un rayo le cayó, y aunque sus familiares lo trasladaron rápidamente a un hospital, perdió la vida.
Los rayos en México ocasionan muertes, heridos y daños materiales que hasta el momento no tienen cuantificación, debido a que son fenómenos naturales difíciles de precisar, ya que no tienen una magnitud medible, como los huracanes.
El Sistema Meteorológico Nacional anunció que con la llegada de la onda tropical número el 26 de junio, las posibilidades de actividades eléctricas durante las lluvias aumenta, sobre todo en la ciudad de México.
Cabe recordar que en el Distrito Federal se registró un incidente con rayos en la plaza de la Ciudadela. El 10 de febrero de 2006, cuando un grupo de ancianos se encontraba bailando danzón en una plaza, un rayo cayó y mató a Tomás Basto Wilbert, de aproximadamente 80 años de edad, y dejó heridos a ocho personas más.
La víctima sufrió un ataque al corazón y murió instantes después, y los lesionados tuvieron quemaduras y crisis nerviosas.
En Colima, también en el año de 2006, pero el día 20 de noviembre, Felipe de Jesús Álvarez Jiménez jugaba fútbol cuando un rayo cayó en la cancha donde se encontraba y quedó herido de muerte. Murió durante el trayecto al hospital. Fungía como coordinador de Control, Comando, Cómputo y Comunicación del Consejo Estatal de Seguridad Pública C-4.
Afuera de las fronteras mexicanas, Colombia ha registrado otros dos incidentes que involucran rayos y campos de futbol. El 26 de octubre de 2002, el portero Herman Gaviria del Deportivo Cali, salió al campo sin la cadena de oro que siempre llevaba, porque las nubes anunciaban lluvia.
"De un rayo no me voy a morir, ni de una puñalada ni tampoco en la cárcel", comentó aquel día. Minutos después una descarga eléctrica acabó con su vida. Relata el suceso el preparador físico del equipo de aquel entonces, Hernando Arias:
"Sus botines se quemaron. Sangró por la nariz, y por la espalda salía humo. El rayo lo elevó y luego cayó al piso, lo alcanzó una descarga impresionante". En el incidente resultaron heridos otros cuatro jugadores.
El 20 de noviembre de 2006 cinco personas murieron en la final de un campeonato campesino de futbol, y otras 40 resultaron con heridas de diferentes niveles. "Cuando cayó el rayo tembló todo y sentimos que la tierra se hundía", dijo el lugareño Carlos Pérez.