Íngrid Betancourt regresó a la libertad con una propuesta política de grandes dimensiones: emprender una cruzada internacional para exigirles a las Farc el desmonte total de la lucha armada en Colombia.
Más tranquila y recuperada, Betancourt volvió a su palabra crítica y su visión política de la realidad colombiana. "Pienso que lo primero que tenemos que hacer es un llamado al presidente (Hugo) Chávez y al presidente (Rafael) Correa para que nos ayuden a restablecer vínculos de amistad, de fraternidad, de confianza con el presidente (Álvaro) Uribe".
Pero Betancourt fue más allá y se refirió a mandatarios que han preferido mantenerse al margen de la política de Uribe. "Pienso que tenemos que invitar nuevos actores regionales a que nos ayuden a que esto se mueva. Por ejemplo, la presidente de Argentina, Cristina (Fernández) de Kirchner, y otros jefes de Estado", aseguró.
Insistió en que esa cooperación debe estar enmarcada en la institucionalidad y "no a fortalecer la guerra en Colombia", y que los cambios "sean por vía democrática.
Al referirse a la influencia que ellos (los presidentes) tienen sobre los comandantes de las Farc Íngrid propuso que los inviten "a que dejen el camino del terrorismo y emprendan el camino de la conciliación, de la negociación, de la paz".
"Tenemos que hacer una liga de países que ayuden y peleen con nosotros fraternalmente por la libertad de los secuestrados", añadió.