La vida nocturna de la ciudad de México desde mediados del siglo pasado se ha visto en el ojo público, ya sea envuelta en la tragedia o por pretensiones de las autoridades, pero sigue.
El caso del News Divine, donde murieron 12 personas tras un operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) durante una tardeada de jóvenes en la colonia Nueva Atzacoalco de la delegación Gustavo A. Madero, se apunta otro capítulo, aunque fatal, de la vida capitalina.
La tragedia de la discoteca recuerda el incendio suscitado en el Lobohombo que dejó 21 muertos el 20 de octubre de 2000 en Insurgentes Norte, casi esquina con Reforma. En aquella ocasión presuntamente un corto circuito inició la quemadera en el lugar; curiosamente, ahora en el sitio se ubica la base de bomberos Ave Fénix.
La falta de medidas de seguridad, salidas de emergencia,falta de extintores y sobrecupo fueron los factores letales para las 21 víctimas.
Tras el hecho, las autoridades cerraron otros dos antros pertenecientes a Alejandro Iglesias, pero el empresario del entretenimiento nunca pisó la cárcel por las muertes. Luego, las autoridades alardearon de revisiones en los centros nocturnos, pero esto se olvidó o eso evidencia la nueva lista de giros negros, que salió después de lo ocurrido en el New's Divine.
Los capítulos de la vida nocturna en la ciudad de México se remontan a la época del Regente de Hierro, Ernesto P. Uruchurtu, un priista que gobernó 14 años el departamento del Distrito Federal, de 1952 a 1966.
Uruchurtu pretendió cerrar los giros negros de la ciudad, pero como el ánimo fiestero es más fuerte que la autoridad, la parranda se trasladó en los años cincuenta al estado de México, donde florecieron antros como El Kalinova, El león, El Cuatro Rosas, El Triángulo y presuntamente un palenque.
Entre las leyendas que se cuentan es que hasta María Félix se trasladaba para seguir la fiesta fuera del DF. Otro mito fue que Uruchurtu frecuentaba la casa de la Bandida, Graciela Olmos, quien era una madame de la época, por lo que la contradicción hubiese sido evidente en el Regente de Hierro.
Aunque en los años cincuenta no sucedieron tragedias derivadas de operativos policiacos, como en el New's Divine, o de la falta de seguridad, como en el Lobohombo, la vida nocturna parece que fuera un punto de inseguridad desde ese tiempo.
cgb