Nueve ejecutados, un herido y un presunto homicida prófugo es el balance que arroja la ola de violencia en los municipios de Choix, Badiraguato y Salvador Alvarado.
En dos poblados serranos, del municipio de Choix, la noche del martes pasado, durante los festejos de San Juan Bautista, fueron asesinados a tiros Eduardo Arellanes Acosta, de 24 años de edad, y José Lino Higuera Romero, de 29 años.
Sobre el primer caso, en el que se identificó como el presunto agresor a Benito Rábago Rentería, quien se encuentra prófugo, resultó herido en forma incidental Gilberto Cota, quien fue hospitalizado.
Por lo que respecta a la comunidad de San Javier, en el municipio de Badiraguato, fue encontrado cerca de una cuatrimoto, ejecutado con disparos de AK/47, Isidro Chaparro Salas, de 39 años de edad.
En tanto que en el municipio de Salvador Alvarado, un grupo armado ejecuto a seis personas sobre la carretera que conduce al poblado de la Ciénega de Casal; tres de las victimas eran policías municipales que sometían a revisión a civiles.
Las primeras investigaciones arrojan que esta madrugada los agentes Miguel Ángel Cervantes Medel, Gilberto Ramos Lara y Fausto Manuel Reyes Rivera, a bordo de la patrulla 0394, realizaban un recorrido de vigilancia, cuando detectaron a los ocupantes de un auto sospechoso.
El reporte que se tiene es que éste detuvo a tres hombres, los cuales se desplazaban en una camioneta de manufactura extranjera, con rumbo a la colonia Cuesta de la Higuera, y en el momento que los sometían a inspección, apareció un grupo armado.
Los hombres armados, que presuntamente se desplazaban en dos unidades, sometieron a los tres policías, a los cuales despojaron de sus armas de cargo y obligaron acostarse sobre el pavimento boca abajo, mientras hincaban a los tres civiles.
Por las evidencias encontradas sobre el lugar, los peritos forenses presumen que los sicarios, primeramente ejecutaron hincados a José Maria Encinas y Andrés Omar Lagunas, ambos vecinos del Estado de Baja California, y a otro civil, aun no identificado.
Los tres policías fueron asesinados con sus propias armas de cargo, las cuales se les llevaron los presuntos asesinos.
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