Al tiempo que trabajadores de la sección de grupos artísticos del Sindicato del Instituto Nacional de Bellas Artes exigían frente al Palacio de Bellas Artes la renuncia del director de la Compañía Nacional de Danza, Dariusz Blájer, el subdirector del Instituto, Ricardo Calderón, aseguraba que la eventual salida del coreógrafo no estaba sujeta a discusión.
"No estamos negociando ni poniendo en duda el desempeño de Dariusz Blájer. Reitero que es un profesional de la danza, con una trayectoria nacional e internacional reconocida e importante", apuntó el funcionario poco antes de la función de Carmina Burana, a cargo de la CND.
Desde las 19:00 horas de ayer, integrantes de diversos grupos artísticos del INBA se manifestaron frente al Palacio.
Mostraban pancartas resguardándose de la lluvia con sombrillas. El Coro de Madrigalistas ofreció una selección de piezas, entre las cuales se intercalaban discursos a cargo de Lourdes López, líder de los grupos artísticos.
Víctor Cervantes, representante de los bailarines, denunció en entrevista que Blájer los hace trabajar horas extra y que los sanciona hasta con tres meses de salario.
Aclaró que ganan 14 mil y no 20 mil pesos, como había señalado el director de la CND y agregó que ellos pagaban sus mallas y su maquillaje.
"Las condiciones infrahumanas: nos hace ensayar un día completo, tenemos una función, de ahí nos vamos a un programa de televisión para bailar en cemento. Al otro día hay que estar temprano para volver a ensayar. Si nos vamos de gira, no hay hotel. Bailamos El lago de los cisnes o La bella durmiente bajo la lluvia. No pedimos aumento de sueldo, sino que se nos respete", dijo.
Por su parte, Ricardo Calderón mencionó que los honorarios que perciben los bailarines van de los 17 a los 27 mil, a los que se les suma la prima dominical.
Agregó que hacen giras en el país y en el extranjero con todos los gastos pagados y que sus instalaciones son las mejores que hay. Recalcó que esas no eran condiciones infrahumanas.
La protesta duró aproximadamente una hora. Se anunció que habría otro pronunciamiento en la función de Carmina Burana, a la que por alguna razón no se le permitió la entrada a la prensa de primera instancia.
Una vez que los medios entraron, alrededor de 30 trabajadores tomaron la tribuna. Lourdes López leyó entonces el comunicado que ya había leído en el exterior. Una parte del público aplaudió, pero las rechiflas vinieron cuando, ya casi al final del documento, López iba a dar lectura a los acuerdos contractuales no cumplidos por el INBA.
Gritos de ¡Fuera! se oyeron en la sala. López reviró advirtiendo que los instrumentos con los que esa noche tocaban los músicos eran prestados por los mismos ejecutantes. Vino un aplauso que marcó el fin de la protesta y el inicio de la función.
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