México, D.F., 20 de junio de 2008.
Versión de las diversas intervenciones durante la Ceremonia que con motivo del Día Mundial del Refugiado, tuvo lugar esta mañana en el Salón "Revolución" de la Secretaría de Gobernación.
-LIC. KATYA SOMOHANO SILVA: Muy buenos días, licenciado Juan Camilo Mouriño Terrazo, Secretario de Gobernación;
Señora Ana Teresa Aranda Orozco, Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos;
Profesora Cecilia Romero Castillo, Comisionada del Instituto Nacional de Migración; Señora Marion Hoofman, Representante Regional Del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados;
Distinguidos integrantes del presidium, representantes del Poder Legislativo, de la Sociedad Civil y de organismos internacionales, representante de las comisiones de Derechos Humanos, especialmente maestro Emilio Álvarez Icaza, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal;
Señoras y señores, amigos refugiados;
Para quienes formamos parte de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, hoy es un día muy significativo. La celebración del Día Mundial del Refugiado representa una oportunidad para agradecer la confianza depositada en esta instancia, al permitirnos llevar a cabo una tarea que emana del compromiso federal, con la protección de las personas que se vieron en la necesidad de dejarlo todo.
Día con día tenemos el enorme privilegio de contribuir al cambio en el rumbo de la vida de las personas y de las familias que llegan a nuestro país con la esperanza de empezar de nuevo. Nuestro agradecimiento a las instituciones que nos acompañan en esa noble misión.
El empeño que imprimimos con nuestra tarea, busca traducir en acciones concretas la política de asilo y de protección del Gobierno Federal, por ello queremos compartir con todos ustedes un video en el que se plasma el recuento de la solidaridad y generosidad de nuestro país, que nos han hecho merecedores de ser distinguidos como una nación fraterna.
Muchas gracias.
(Proyección de video)
-SRA. MARION HOFFMAN: Licenciado Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación;
Licenciada Ana Teresa Aranda, Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos;
Licenciada Cecilia Romero, Comisionada del Instituto Nacional de Migración, maestra Katya Somohano, Coordinadora General de la COMAR; don Isaac Muamba; estimados miembros del presidium, personalidades, amigos y amigas;
Es para mí un gran honor y un placer participar en este distinguido presidium de la Ceremonia de conmemoración del Día Mundial del Refugiado.
Este es un día en el que expresamos junto a la comunidad internacional en 116 países, nuestro apoyo y nuestro compromiso con la protección de los refugiados alrededor del mundo.
México es un país que sabe mucho sobre el asilo y la protección de los refugiados y a través de su historia ha sido un lugar seguro para muchos.
Los refugiados huyendo de Europa, especialmente de España en los años 30; de las dictaduras del cono sur en los años 70 y de América Central en los años 80, han encontrado en México un país que los recibe con generosidad y en el cual han podido reconstruir sus vidas, ese es un hecho bien conocido por la comunidad internacional.
Los desarrollos recientes en el mapa del mundo, han cambiado el carácter y la dirección de los flujos de refugiados. Mientras que existen más de 32 millones de refugiados y otras personas en situaciones similares en el mundo, México recientemente no ha recibido un número importante de refugiados.
Si comparamos la terrible situación de millones de refugiados y desplazados internos en y alrededor de Irak, Afganistán, Sudán, Kenia o Colombia, por mencionar nada más los ejemplos más fuertes, los refugiados que llegan a México lo hacen actualmente en cantidades pequeñas, casi invisibles, inmersos en el gran flujo de migrantes que cruzan sus fronteras, principalmente en tránsito, en la búsqueda de mejores oportunidades.
Los retos para defender la tradición de asilo que México orgullosamente y con razón considera parte de su propia historia, son enormes. ¿Cómo conciliar los retos de la migración regulada?
La protección de las fronteras nacionales, la salvaguarda de la seguridad nacional y la protección de los derechos de los mismos ciudadanos, con la tradición de asilo y el derecho de los refugiados a tener acceso al territorio, que son parte de los firmes compromisos que adquirió este país, cuando firmó la Convención de Ginebra de 1951, su protocolo de 1967 y la Declaración de Cartagena de 1984, por nombrar sólo los principales instrumentos internacionales, relativos a la protección de refugiados.
Mientras se desarrolla una legislación en México que culminará en la elaboración de una ley independiente sobre refugiados en México, ojalá las instituciones actualmente involucradas en la protección de los refugiados, han dado pasos enormes en un esfuerzo loable para llenar las brechas que serán cerradas, cuando una ley va a salir.
Desde la Secretaría de Gobernación se han emitido directivas relativas al tratamiento de los solicitantes de asilo en las estaciones migratorias, permitiendo, entre otras, que se dé un estatus humanitario a las personas que lo necesitan y favoreciendo un trato especial para los niños y los adolescentes.
Una importante cantidad de material fue producido y distribuido para ayudar a las autoridades y a los refugiados a orientarse entre las complejidades del tratamiento de refugiados en el manejo de la migración.
No debemos olvidar que los refugiados en esta región del mundo, ingresan a los países de la misma manera que otros migrantes, puesto que no tienen otra opción.
Antes de poder presentarse como alguien que necesita protección internacional, el refugiado recibirá el mismo trato que cualquier migrante, a pesar de que su situación es aún más compleja, ya que corre el peligro de ser perseguido si lo deportan.
Es con esto que mientras que los deberes de los refugiados están estrecha y fuertemente relacionados con los asuntos migratorios, los derechos de los refugiados son derechos humanos, tal como ya lo establece el Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Hemos visto avances impresionantes en la gestión de los asuntos relativos a los refugiados recientemente en México.
Quiero aprovechar esta oportunidad para felicitar especialmente a la Secretaría de Gobernación, por sus esfuerzos en la compleja cuestión de la protección de menores.
Ha sido un honor para el ACNUR, ser una de las instituciones capacitadoras para los oficiales de protección a la infancia, del Instituto Nacional de Migración.
También me gustaría felicitar muy especialmente a la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados, bajo el liderazgo de la maestra Katya Somohano, por el valioso trabajo que realizan, llevando una responsabilidad en circunstancias donde la conciencia humana, el profundo conocimiento de la temática de refugio y el profesionalismo firmemente enraizados en una preocupación genuina, por el bienestar de los refugiados, equilibran un cierto vacío legal existente.
Quiero también felicitar a nuestro muy estimado Secretario de Gobernación, por su compromiso en el avance de esta agenda.
Ya son 25 años que trabajamos lado a lado el Gobierno de México y el ACNUR en este noble tema, profundamente humanitario.
Será un honor para el ACNUR, seguir acompañando al Gobierno de México en todos sus esfuerzos hacia la protección a los refugiados.
Muchas gracias.