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Con 107 votos a favor y 3 abstenciones, el Senado de la República aprobó ayer un cambio en el formato del Informe Presidencial, que representa la primera reforma institucional a la Presidencia desde que Lázaro Cárdenas concentró en el jefe del Ejecutivo el control político de la nación.
Al romper el histórico ritual del 1 de septiembre, el Senado acordó que el Informe sea entregado por escrito, y creó la figura de la “pregunta parlamentaria” que tendrá que responder en un plazo de 15 días el Presidente o un secretario de Estado bajo protesta de decir la verdad, con sanciones si incumple.
Este procedimiento tiene un arraigo profundamente democrático, pues fija el primer mecanismo real de rendición de cuentas del Ejecutivo para con el Legislativo en casi 70 años, y equilibra la relación entre los dos poderes.
La decisión del Senado, que será revisada y aprobada por la Cámara de Diputados, de acuerdo con las negociaciones previas de los partidos, reforma los artículos 69 y 93 constitucionales, con lo cual se transita de una Presidencia autoritaria a una más democrática.
Los senadores crearon también la “iniciativa preferente”, que permite al Ejecutivo enviar al Congreso hasta dos proyectos de ley que tendrán que ser votados, obligadamente, en el periodo en que se recibieron.
(Con información de Arturo Zárate)